En el comienzo de una semana clave para la negociación entre el Gobierno nacional y el campo, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, confirmó ayer que el actual sistema de retenciones agropecuarias "es la política del Gobierno" y ratificó que "no se va a cambiar".
No obstante, reconoció que el Gobierno va a "estudiar y ver aquellos sectores en que se han producido asimetrías".
Las palabras de Fernández llegan en momentos en que crecían las expectativas de los productores ante la posibilidad de una marcha atrás en la aplicación de retenciones móviles a los granos y cuando el vicepresidente Julio Cobos pidió a las entidades agropecuarias que "no pongan fechas perentorias" para la negociación.
"El 2 de mayo es un punto unilateral no acordado con el Gobierno", señaló Fernández sobre la fecha de finalización de la tregua que dieron las entidades agropecuarias a la gestión de Cristina Kirchner para solucionar el conflicto.
Al respecto, el ministro de Justicia aseguró que "el Estado está tratando de encontrar una solución", pero aclaró: "Lo hemos dicho, las retenciones se tomaron para garantizar a los argentinos" el abastecimiento de alimentos.
"Esa va a ser la política y no se va a cambiar", aseveró Fernández en diálogo con radio América.
Voluntarismo
Mientras, en nuestra provincia voceros de las entidades agropecuarias se mostraron cautelosos ante una eventual prórroga de la tregua.
"Sólo hay voluntarismo", le dijo anoche a EL DIARIO un dirigente de la Federación Agraria entrerriana, y mencionó en tal sentido el acercamiento de la presidenta Cristina Kirchner, el viernes en la Casa Rosada, apara saludar a Luciano MIguens y Mario Llambías, titulares de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), respectivamente.
"Los productores no quieren gestos, quieren medidas concretas que atienden sus reclamos", agregó, para reiterar que, al menos hasta ahora, "se mantiene la decisión de realizar asambleas en las rutas en 2 de mayo y allí decidir las acciones a seguir".
Desde la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer), en tanto, un vocero de la entidad señaló que "algo tienen (los funcionarios)" para ofrecer a los productores, pero no se animó a anticipar nada al respecto.
Remarcó, no obstante, que cualquier oferta "debe estar en sintomía con los reclamos" porque de lo contrario "las bases van a pasar por encima a los dirigentes" de las entidades.
El cambio en Economía
En cuanto al cambio de ministros en el Palacio de Hacienda, el titular de la cartera de Justicia evaluó que éstas son situaciones que se dan en "la vida de los pueblos" y afirmó que al actual titular del Palacio de Hacienda, Carlos Fernández, "le toca tomar la posta", y que "lo importante es la tarea de fondo" y no los nombres.
Las palabras de Fernández harán eco sin dudas entre los productores agropecuarios que comenzaban a impacientarse, a pocos días del fin de la tregua.
Pedido
En este contexto, el vicepresidente Cobos pidió a las entidades agropecuarias que "no pongan fechas perentorias" para la negociación con el Gobierno, dado que "no es bueno para ninguna de las partes".
El cambio de ministro de Economía trajo aires nuevos a la negociación, aunque hay entidades que mantienen firme la fecha fijada para el viernes próximo para la finalización de la tregua, antes de que los productores vuelvan a las rutas o adoptar medidas de fuerza.
Cobos pidió "depositar en el nuevo Gabinete toda la esperanza" y evitar poner "una fecha", dado que esto "beneficiará a todos los argentinos".
Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que el objetivo de la imposición de las polémicas retenciones móviles es "tratar de adecuar los precios internos a los internacionales y garantizar así que estos últimos no pesen con sentido inflacionario sobre el consumo propio".
En un mensaje enviado a los representantes del campo, Fernández reclamó quitar las "pasiones" del debate, y pidió "tomar distancia del presente" para tomar cuenta "de las oportunidades que el mundo ofrece".
Reintegros
El funcionario apuntó contra las críticas que desde el campo le hacen al Gobierno por la situación de los pequeños y medianos productores en relación a las retenciones, al señalar que "esa cuestión ha quedado disipada con los reintegros y el subsidio por flete".
"Hoy ningún productor soporta una retención superior al 35 %. Es más, los productores de la llamada Región Extra Pampeana han visto reducida aquella obligación a alrededor del 30 % como efecto del ya mentado subsidio al transporte", agregó.
En el mismo sentido, reclamó al campo "incrementar las producciones agrícolas y ganaderas de modo de garantizar la plena satisfacción de la demanda interna y obtener excedentes crecientes con destino exportable", y llamó a potenciar de manera "decidida" a la agroindustria.
Las entidades
La cercanía de la fecha impuesta por el campo para finalizar la tregua dada al Gobierno divide a las entidades agropecuarias entre las que consideran positivo extender los plazos de negociación y aquellas que, presionadas por las bases, anticipan el comienzo de nuevas medidas de fuerza.
Mientras el vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, se mostró dispuesto a dar "un pequeño plazo" ante el cambio de ministro de Economía, el presidente de Carbap, Pedro Apaolaza, advirtió que "si no hay medidas concretas volverán a las protestas, pero sin desabastecer".
Manteniendo en firme la finalización de la tregua para el viernes próximo, en diálogo con radio América Apaolaza alertó que "esta vez será en serio" la amenaza del campo si no avanzan las negociaciones con el Gobierno.
"El diálogo se puede dar el lunes o martes. De no haber ninguna novedad seguiremos igual", anticipó el dirigente agropecuario.
Al respecto, ratificó que en todo el país "las bases están muy fuertes, aunque un poco cansadas", y sostuvo que tiene que haber medidas concretas sobre "carne, lácteos y retenciones".
Biolcati señaló que ésta es "una oportunidad", que los dirigentes tendrán que "saber vender a los muchachos (de las bases) que están un poco agotados de la provocación".
En cuanto a la posibilidad de extender la tregua, indicó que "un cambio de ministro de Economía" no es una "pavada", y consideró que "es un motivo a tener en cuenta".
"En medio de ese panorama. Si avanzamos con lo del trigo que lo tenemos tan cerca, si avanzamos en la leche, si empezamos a cumplir el convenio de la carne que firmamos y no lo cumplieron, entonces hay tanto para hacer, que es fácil decir cuatro días no es nada", y manifestó que "no hay que decir 15 días más, porque hay que reconocer que al Gobierno no le gusta que le fijen plazos".
Temblaría la economía si los chacareros deciden no comercializar la soja
La cadena de pagos ya se encuentra deteriorada en los sectores comercializadores del agro y en las poblaciones rurales, pero si los productores dejaran de vender el grano de soja durante los próximos dos meses, temblaría la economía del país, indicaron analistas.
Horacio del Campo, especialista en agroeconomía, advirtió a la agencia Noticias Argentinas que una retención de soja continuada "antes de cumplir dos meses, primero afectaría la política y luego habría un temblor económico".
"La economía se soluciona porque se corrige la inflación pero los costos políticos no se remedian tan fácilmente", aclaró el analista.
Otro experto dijo a NA que "dos meses sin ingresos fiscales pueden hacer tambalear cualquier estructura de gobierno".
"Si uno camina por el partido bonaerense de 9 de Julio encuentra que todo está parado a la espera de que see aclare el panorama. Se está vendiendo lo que se había arreglado en diciembre, en el mercado a término para cuando se cosechara", señaló un productor de la zona.
En el caso de que el sector decida retener el grano de soja y también de maíz, de acuerdo con la tendencia actual de vender lo menos posible, la cadena de pagos se va a cortar, coinciden los expertos, porque la Argentina es el primer exportador mundial de productos derivados de la soja, el segundo en maíz y es uno de los cinco proveedores de trigo al mercado internacional.
La recaudación
Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina, recordó a NA que existen unas 290 mil empresas agropecuarias en todo el país (entre productores grandes, medianos y pequeños) de los cuales 80 mil son de soja y un número similar se dedica a la ganadería. En el porcentaje restante se cuentan producciones mixtas.
"Si la soja que ya lleva cosechada casi 30 millones de toneladas no se comercializa en los próximos sesenta días, caerá la recaudación fiscal, habrá menos ingresos externos por falta de exportación y los productores que tienen créditos bancarios o financiados los insumos agrícolas no podrán hacerse cargo de sus obligaciones", señaló el economista a NA.
Para Ambrosetti, una de las consecuencias que repercutiría en todos los ámbitos sería la "postergación y caída de la demanda del paquete tecnológico agroquímicos, fertilizantes, fungicidas y herbicidas, en las ventas que se pautan habitualmente en esta época".
Comerciantes y distintos productores que dependen de la reactivación del agro, consultados por NA, aseguraron que lentamente han comenzado a interrumpirse los pagos, en especial en zonas de notoria influencia rural, además de centenares de pequeñas poblaciones diseminadas en todo el país.
A lo largo de las 35 millones de hectáreas cultivables de Argentina, se observa más de un 50 % de la recolección guardada en silobolsas de plástico porque el productor, expectante por la falta de acuerdos, decidió "tener en mano" el grano, dicen en el sector.
Los pequeños productores hicieron frente a sus obligaciones a término y entregaron el resto a acopiadores locales.
"El campo está latente, así como muchas semillas esperan buenas condiciones para germinar, los productores aguardan condiciones previsibles para volver producir y sus vecinos, los comerciantes, los empleados y las empresas de servicios, los acompañan en la angustia de no saber qué va a pasar", definió Alfonso Guerrico, del norte bonaerense.
Consecuencias
Entre las consecuencias más notables de acciones ya iniciadas se encuentran la reducción en las horas de trabajo en frigoríficos y la suspensión de horas extras o el envío a sus hogares de los empleados de algunas de las más de 700 fábricas de maquinaria agrícola que dan trabajo a unas 30 mil personas en la zona sudoeste bonaerense y en el centro de Córdoba.
Los cordobeses llevan adelante sus propias estadísticas del perjuicio que entraña la falta de reactivación del mercado de granos. En Río Cuarto, la actividad económica se redujo en un 14,5 % respecto de 2007, según un estudio difundido por la organización EGE.
Un grupo de intendentes refrendó un documento en el que aseguran que el conflicto del campo repercute en la comercialización de maquinarias, vehículos y elementos domésticos además de una reducción en otras áreas que llega hasta el 30 %, en algunos casos.
Algunos supermercados consultados en Capital Federal y en otras ciudades, admitieron que ha existido un discreto acopio de alimentos por parte de los consumidores en previsión a de que a partir del próximo viernes se enrarezca el clima social y económico.
Desconcierto
La parálisis disgusta a todos por igual, pero en los pueblos además de incertidumbre hay desconcierto por el candado a la producción que se cierra sobre la Argentina.
Para tener una idea de lo que está en juego basta considerar un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario que indicó que "en los últimos trece años, las plantas que muelen los granos de soja para obtener aceite y pellets aumentaron la molienda ("crushing") en un 220 %".
En 1993 se molían 11 millones de toneladas anuales y en 2007 fueron 40 millones de soja con un porcentaje de poroto importado de Paraguay, con aumento de puestos de trabajo en el Gran Rosario y localidades vecinas como Villa Gobernador Gálvez, Timbúes y Villa Ramallo, entre otras.
La soja supera la mitad del área agrícola argentina. En efecto, en esta campaña se cultivaron 16.,6 millones de hectáreas, un cultivo que por sí solo significa el 20 % del total de las exportaciones argentinas. Como horizonte, si el conflicto no amaina, algunos señalaron: "Mate y reposera en la cabecera de los pueblos, a la vera de la ruta".