estrategia equivocada

El campo apostó por una devaluación que no llegó

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Los sojeros terminan siendo los principales perdedores a partir de una fuerte retención de sus granos que esta vez no tuvo su efecto deseado. La fuerte retención derivó en menos dólares para el productor y el Central.

Los últimos días de 2014 será un año casi para olvidar. Y es que los sojeros terminan siendo los principales perdedores a partir de una fuerte retención de sus granos que esta vez no tuvo su efecto deseado y por el contrario trajo más dolores de cabeza si de estrategias comerciales se trata.

Con un contexto internacional que tampoco ayudo y que haya por julio pasado anticipaba lo que estaba por venir. El mercado de futuro anticipaba valores a la baja para noviembre y diciembre. Pero el productor sintió que un cambio en el clima, podría tirar por la borda los 108 millones de toneladas de soja que cosechó Estados Unidos.

Algo que no sucedió. Prácticamente el mercado se derrumbó. De los u$s560 que supo pagar tener el poroto en mayo, hoy ronda los 370. La caída es del 34 por ciento.

Tampoco llego la ansiada devaluación tal cual sucedió a comienzos de año que permitió recuperar parte de lo perdido. En el mercado local la oleaginosa cotizaba en promedio en los u$s330 ($2.600) la tonelada.

Hoy vale 40 dólares menos (u$s290). En el camino quedaron u$s240 millones que no ingresaron al bolsillo del productor. Con todo ésto muchos siguen esperando modificaciones en el tipo de cambio. Por algo siguen con 16 millones de toneladas todavía en su poder y sin vender.

Para la analista de mercado Lorena D\' Angelo “la mayoría no vendió en el momento que los precios estaban altos esperando una devaluación que no llego nunca y ahora solo puede aprovechar esta recuperación de fin de año que le dio el mercado externo y la necesidad de la industria local”. En definitiva, “los perdedores fueron las que retuvieron sin hacer ninguna estrategia, ya sea con el mercados de granos y financieros”, sintetizó la experta.

Otro perdedor fue el Gobierno. Si bien se termina con una mejora en las divisas, éstos podrían haber sido mejor si la baja externa no hubiera sucedido.

Con algo más de u$s 24.000 millones, lejos de los 30.000 que anticipara la exportación en febrero queda un trago amargo. Por algo se llamo a las

multinacionales para pedir que garantizaran la llegada de la divisa norteamericana y un extra por el 2015, quizás anticipándose a lo que vendrá.

Por el lado del trigo no hay mucho que decir. El productor es desde ya el gran perdedor.

La equivocada política del gobierno hace que el año termine con valores por debajo de lo que manda el mercado. La salida a cuentagotas pone en riesgo un producto muy demandado por la mesa de los argentinos.

Es precisamente el miedo a que falte, el error de los funcionarios. Las cerealeras son las ganadoras nuevamente. Se quedan con una renta que según ellas mismas reconocen, lo hacen porque no saben si cuando vendan el cereal afuera saldrá más o menos.

Desde Kimei Cereales, su director Javier Buján, sostuvo que hoy “restan 1.2 millones de toneladas sin venderse, éste no es por especulación del productor, si no porque no tuvieron mercado y el mercado al que podrían aspirar significaba entre el 30 y 40 % de pérdida del valor bruto de mercadería por flete”. El gobierno ya tomo nota, pero no decide que hacer. El tiempo pasa.

El maíz no es ajeno a los demás cultivos.

El contexto externo tampoco lo ayudó, pese a tener más flexibilidad para exportar. Desde la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), su director ejecutivo, Martín Fraguío, advirtió que “el resultado de costos en alza y precios en baja lleva a una situación de quebranto a muchos eslabones de la cadena de valor que solo podrá ser superado si el tipo de cambio se ajusta con la inflación”.

En resumen, es un mal año para los principales cultivos. La baja externa fue un factor negativo y el panorama interno no ayudo.

El futuro tampoco se ve prometedor. Con un año electoral, el productor apostara a retener lo que más pueda.

Fuente: Diario BAE

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