Campaña gruesa

El calor y la falta de agua jaquean a la soja de primera

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El cultivo ingresa al estado crítico con un marcado déficit de humedad. La sequía, entonces, hará bajar los rendimientos, justo cuando los mercados internacionales muestran cotizaciones inéditas para la oleaginosa.

La ola de calor y la falta de agua en algunas zonas del país pusieron en jaque a la denominada "soja de primera", justo en el momento en que los precios internacionales están en niveles récord.

El cultivo ingresa en el estado crítico de fijación de vainas, donde se llenarán los granos jaqueada por el calor y la falta de agua, lo que podría comprometer parte de su rendimiento en la zona productiva argentina.

Así lo confirmaron especialistas a la agencia Noticias Argentinas, luego de que el viernes el precio de la soja disponible tocara los 950 pesos la tonelada y se conocieran las estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, según su sigla en inglés), que calculó una producción anual (2007-2008) de 389,74 millones de toneladas de oleaginosas.

El año pasado la Argentina participó con casi 49 millones de toneladas de soja exportadas, pero en la actual campaña el campo argentino atraviesa una marea de vicisitudes.

El clima no acompaña y, a partir de esta semana, la soja de primera siembra ingresa en algunas zonas en estado crítico: luego de transformarse el manojo de flores, se fija la vaina donde llenarán los granos con gran dependencia del agua de lluvia.

Armando Chiniquez, ingeniero agrónomo, asesor técnico desde Pergamino para varias localidades del norte bonaerense, confirmó a la agencia NA que en la recorrida de lotes encontró una merma de "nudos" que podría conspirar contra los rindes en la zona núcleo.

"El año pasado en la etapa previa a la fijación de la vaina, la planta tenía entre 7 y 8 nudos, y ahora, en promedio hay dos menos; si no llueve, esto podría afectar los rindes", señaló.

El faltante de dos nudos en la planta podría incidir en el rinde de la soja de primera siembra, que en los lotes menos cuidados llevará a una baja de hasta un 20 por ciento al momento de la cosecha, arriesgan los especialistas consultados.

Entre los factores que conspiran contra el normal desenvolvimiento de la campaña se encuentra la alta demanda ambiental que por la sequía motivó la necesidad de resiembras debido a sequedad, la aparición de insectos y falta de fuerza del cultivo.

"La mayor limitación hídrica supondría mayores diferencias de rindes de primera y segunda siembra", admitió de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en su informe semana, este viernes.

La soja de segunda implantada en diciembre tiene más posibilidades de conseguir buenos rindes porque no se encuentra en una etapa crítica y apuesta a las lluvias de febrero, se analiza.

Respecto de la campaña 2006-07 de maíz, este año se sembraron casi tres millones de hectáreas menos, lotes que en su gran mayoría se transformaron en cultivos de soja.

Según datos de la Secretaría de Agricultura de la Nación, al 10 de enero la siembra de soja argentina llegaba a las 15.727.810 de hectáreas, 94 % del área prevista de 16,9 millones de hectáreas.

Al maíz afectado en noviembre por las heladas se lo eliminó con el herbicida glifosato y en su lugar se sembró soja que es la que hoy atraviesa un período crítico por la sequía y las irregulares precipitaciones.

Las provincias de Córdoba (4,2 millones de hectáreas) y Buenos Aires (4,1 millones de hectáreas), seguidas por Santa Fe (3,45 millones de hectáreas) lideran en ranking de superficie sembrada de soja.

La siembra se encuentra "con un retraso de 2,4 % respecto del año anterior", aseguró en su informe la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Una lluvia oportuna cambiaría el panorama, advierten.

Una tendencia que crece

Muchos productores argentinos prefieren invertir en la soja de segunda —implantada en diciembre—, precedida por un cultivo de invierno que además de trigo puede ser colza, cebada, lenteja y semillas de pasturas, advierten técnicos.

"La Argentina seguirá siendo un mar de soja, pero en vez de primera —sembrada en noviembre— será de segunda, con siembra en diciembre si se afianza la modalidad del doble cultivo que se está diversificando del trigo a otras posibilidades", aseguró a la agencia Noticias Argentinas el ingeniero Alfredo Rojas.

La tendencia del doble cultivo en la Argentina se había dejado de lado en algunos sectores tentados por los rendimientos de la denominada soja de primera contra la cual conspiraba el trigo que se cosecha en diciembre.

La creciente compactación de los suelos, la salinidad y la desaparición de nutrientes básicos comenzó a hacer girar la rueda en otro sentido, analizaron especialistas consultados por NA.

Un asesor técnico de un semillero multinacional dijo que hay productores que ya han desistido de sembrar soja de primera porque han optado por asegurarse dos cultivos: el de invierno y el de verano.

"Lo importante de la tendencia es que los productores decidieron comenzar a probar con cultivos de invierno como la cebada, colza, arveja, lenteja, y semillas para pasturas además del trigo", admitieron en Rojas Lagarde SA, una firma de la localidad bonaerense de Rojas que se dedica a cultivos no convencionales y orgánicos.

El crecimiento de la soja de segunda también está motivada por el alza en el precio del trigo que podría continuar en la próxima campaña ya que Estados Unidos no aumentó la superficie sembrada con el cereal de invierno en la proyección esperada.

La cebada cervecera (por contrato con una firma) al igual que la colza tienen un ciclo más corto que el del trigo, lo que facilita que la siembra de soja de segunda sea un poco antes, entre fines de noviembre y principios de diciembre.

El uso de la maquinaria agrícola es también determinante en la tendencia, ya que durante dos campañas agrícolas consecutivas la cosecha de maíz coincidió con la de soja y hubo dificultades con la disponibilidad de cosechadoras.

Algunos megagrupos de siembra comenzaron a rotar —indicó un especialista— y decidieron probar en invierno con trigo (60 %), maíz (30 %) y el resto de las hectáreas con cebada, y le siguieron otros productores medianos.

En este esquema de rotación hacia la soja de segunda, que las contingencias climáticas también impulsan, aparecen variedades de semillas de ciclos más cortos que responden bien a las distintas exigencias.

Fuente: El Diario

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