El arroz con buen precio y demanda sostenida

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El cultivo de arroz en la provincia fue por años uno de los más representativos de la agricultura entrerriana, a tal punto que se otorgó oportunamente la distinción de Capital Nacional del Arroz a la ciudad de San Salvador, -del 4 al 6 de Noviembre próximos vivirá una nueva edición de su Fiesta-. El departamento más joven de Entre Ríos se caracterizó no solo por la producción en amplias superficies del cultivo sino también por la industrialización del producto lo que permitió que se establecieran en esa región de la provincia un importante número de molinos arroceros.La caída de los precios internacionales, los conflictos comerciales con Brasil, el alto costo de producción, entre otras razones hicieron que el área sembrada de arroz en Entre Ríos disminuyera considerablemente respecto de lo que en la década de los noventa -se sembraban entre 100 y 110 mil hectáreas-se observara en la geografía provincial, volcándose sus seguidores en un gran porcentaje al cultivo de la soja.La situación hoy ha cambiado en varios aspectos. El mercado internacional sigue con fuerte demanda, la devaluación practicada en la economía argentina ha devuelto la competitividad al sector y por ello se estima que el arroz volverá a seducir a los productores entrerrianos. www.campoenaccion.com consultó a productores y profesionales que conocen de cerca la producción arrocera quienes proporcionaron detalles del panorama que vive el sector: Una respuesta coincidente fue que “en función de los precios, mercados y algunos pronósticos que indican una menor demanda de recursos hídricos para los cultivos de verano, han hecho que el área de siembra de arroz respecto de la campaña anterior (2004) sea similar” ubicando en 60 mil hectáreas la superficie cultivada en la provincia.A la hora de discernir si volcarse al arroz o a la soja se sostiene que “todavía muchos productores por una cuestión económica y de éxitos que ha tenido la soja continuarán con este cultivo, además los productores han aprendido mucho, la tecnología está muy cerca del productor y de los técnicos.”No se cree que el arroz desplace a la soja, como si lo hizo la soja con el arroz. El arroz tiene área para crecer pero los profesionales aconsejan desarrollar una rotación de cultivos con sustentabilidad y rendimiento sostenido”Un productor que siembra en los departamentos Federal y Concordia opina que “la zona del centro norte, el este de la provincia y las costas del río Gualeguay fueron siempre consideradas las zonas tradicionalmente arroceras de Entre Ríos. Hoy en este sector de la provincia tiene un desarrollo importante el cultivo de la soja pero, en virtud de una recuperación del mercado internacional, de la demanda del mercado regional, nuevamente se vuelve a apostar al cultivo, no en forma explosiva como en la década pasada, pero si en una forma racional buscando diversificar la producción". El dato que surge es el de la productividad: 6.500 kilos de rendimiento por hectárea.Un punto a favor con que cuentan hoy los arroceros entrerrianos es que en materia de infraestructura y logística los establecimientos en su mayoría conservan la disponibilidad con que contaban hace unos años, un dato esencial a la hora de analizar los costos de producción. No se necesitan nuevas inversiones, el parque de maquinarias y las instalaciones de bombeo de agua, equipos de riego, permitirían incluso incrementar nuevamente la superficie. Otro elemento aleatorio positivo es la posibilidad, cada vez más cercana según recientes anuncios desde el gobierno provincial, de poder acceder al servicio de electrificación rural y de esta forma abaratar el costo de extracción de agua.No son pocos los productores que se preguntan si esta coyuntura que vive el sector arrocero será estacional o tendrá continuidad en el mediano y largo plazo. La opinión de los profesionales del sector es que “el crecimiento de los precios en el mercado internacional, está marcado por un déficit de estructura de la producción mundial que no ha logrado crecer, un aumento del consumo, una recuperación de los precios internacionales, en forma lenta pero progresiva. En estas condiciones y con costo de producción que permiten afrontar el cultivo sin endeudamiento y sin gastos financieros como ocurrió en la década de “los noventa”, sino con recursos propios, el productor puede obtener una rentabilidad razonable en un cultivo que al poder manejarse su riego tiene estabilidad en los rendimientos.”

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