Los argentinos se preparan para cerrar el mejor año en materia de consumo desde la crisis de 2001. De acuerdo con un relevamiento privado que toma en cuenta la evolución de las ventas de los productos de la canasta básica, el consumo registró un repunte en los últimos meses, con lo que se espera que 2007 termine con un alza interanual del 8,5 por ciento.
Este incremento está dos puntos porcentuales por encima del registrado en 2006, que ya había sido un buen año para el consumo, y se ubica diez puntos por encima de 1998, que había sido el último año con crecimiento en ventas durante la vigencia del 1 a 1.
Los datos sobre el crecimiento del consumo se desprenden de un estudio conjunto elaborado por la investigadora de mercado CCR y la Escuela de Negocios IAE, de la Universidad Austral. En CCR se encargan de destacar que sus mediciones sobre las ventas se elaboran sobre la base de datos aportados por las empresas proveedoras y los supermercados, lo que elimina cualquier posibilidad de manipulación oficial de las estadísticas.
El fuerte crecimiento de las ventas de este año fue impulsado por los consumidores de los estratos medios y bajos, que están volviendo a acceder a las primeras marcas en materia de alimentos, bebidas y artículos de tocador y de limpieza. Según el informe, la demanda de las marcas más caras -conocidas como premium- en estos rubros aumentó un 55% entre los hogares de menores ingresos y hoy su participación se ubica en este segmento en el 7,9 por ciento.
"Donde más están creciendo las ventas de las primeras marcas y las marcas premium es en los hogares de clase, lo que da cuenta de una mejora en la distribución del ingreso", destacó Guillermo Oliveto, CEO de CCR.
La mejora en el consumo también se tradujo en una profundización del proceso de sofisticación de la demanda. Este hecho se refleja en el crecimiento que registraron rubros que a simple vista están lejos de ser considerados de primera necesidad, como en los casos de los jugos puros refrigerados -que en tres años multiplicaron casi por seis su volumen de ventas en el mercado local-, las leches saborizadas (que en tres años aumentaron 315%), las bebidas energizantes (219%), los desinfectantes (151%) y las comidas congeladas (139 por ciento).
Supermercados, en alza
El estudio también detectó que en Buenos Aires las zonas que impulsan el consumo son el sur de la Capital y el segundo cordón del conurbano. "Estas zonas, que habían quedado muy relegadas durante los años de crisis, hoy son los espacios urbanos en los que se detecta un marcado aumento de la demanda de productos básicos y accesibles, como tecnología, electrodomésticos o la vuelta a las primeras marcas", explican en CCR.
La recuperación de las ventas entre los consumidores de menores ingresos fue paralela al crecimiento de los supermercados, que este año recuperarán todo el terreno perdido con la crisis de 2001/2002.
"Los supermercados están creciendo en volumen a una tasa superior al 10 por ciento y su facturación trepó un 28 por ciento impulsada no sólo por la inflación, sino también porque hay un cambio en el mix de ventas y una vuelta hacia marcas más caras", señaló Oliveto.
A pesar de que las estadísticas de consumo muestran un panorama a simple vista inmejorable, en CCR destacan que no todas son buenas noticias. "Vivimos una explosión del consumo comparado con unos años atrás. Pero también se registra la sensación entre los consumidores de que aún falta un proyecto de fondo que explique o dé sentido a esta situación, es decir, existe la incertidumbre de que nadie sabe realmente cuánto durarán estas condiciones que se dan hoy. Nadie duda de que estamos mejor, pero la gente siente que faltan proyectos. Hoy se puede acceder a un televisor de 29 pulgadas pero no a una casa", argumenta Guillermo Oliveto, CEO de CCR.
Del estudio también se desprende que a pesar de la mejora en el consumo todavía existe una brecha muy grande entre la percepción que tiene la gente sobre su situación económica personal y la marcha del país. En este sentido, un 18% de los consumidores entrevistados señaló que hoy su nivel de vida es bueno o muy bueno, pero el porcentaje cae al 10% cuando se lo pregunta por la situación del país.
"El consumo se verifica como condición necesaria pero no suficiente. Los consumidores que en este momento tienen un mejor acceso a algunos bienes comparado con años anteriores ahora buscan creer en un proyecto", explicó Guillermo D Andrea, director del área comercial del IAE.
Fuente: La Nación