Para emprendedores

El ajo como condimento...para la salud

Actualidad
Nuestro país cuenta con la materia prima (mas de 12 variedades de ajos que se adaptan a distintos condiciones agroclimáticas y destinos), y la tecnología innovadora, para ampliar la oferta.

Argentina produce, en números redondos, 130.000 toneladas de bulbos de ajo de las cuales algo mas de 60.000 toneladas las destina a la exportación para consumo directo, lo que le da el título de segundo exportador mundial.

Unas 30.000 toneladas se destinan a consumo interno; 13.000 toneladas a semilla y 5.000 toneladas se destinan anualmente a la industrialización tradicional.

De esta simple cuenta surge que unas 22.000 toneladas "se quedan en el camino" por no encontrar un destino apropiado. Buena parte de este volumen se pierde por falta de conservación pos cosecha. La ausencia de industrias que le den mayor valor agregado al remanente de las empresas empacadoras / exportadoras, transforma este sub producto en descarte que, con el paso del tiempo, es inservible.

El Proyecto AJO del INTA, con sede en la estación Experimental La Consulta (Mendoza), que cuenta con el concurso de varias Universidades Nacionales y privadas, estudia permanentemente la aptitud de nuevas variedades para diversos usos en la industria (ver recuadro), ya sea en presentaciones de uso tradicional (ajo pelado en distintas presentaciones, pasta, picado, deshidratado), como nuevos productos innovadores.

Entre las nuevas presentaciones pueden citarse la obtención de fitofármacos (medicamentos a base de vegetales), alimentos funcionales (alimentos que además de nutrir manifiestan efectos benéficos para la salud) y diversas aplicaciones gastronómicas (subproductos que persiguen un fin tecnológico, como aumentar la vida útil de los alimentos (por ejemplo efectos conservantes, antioxidantes naturales, etc.) .

Estos productos están destinados a prevenir y controlar la hipertensión arterial y la diabetes (entre otras afecciones), aprovechando el contenido en allicina, inulina, ajoeno, antitumorales naturales), como gastronómica (jugo, extractos, liofilizados, pectinas, antioxidantes naturales).

Las propiedades nutracéuticas (aquellas que no solo nutren sino que curan o previenen enfermedades), del ajo son numerosas y deben ser explotadas de manera de otorgar valor agregado a productos que en última instancia se traduce en mayores ganancias para los productores e industriales.

Constituyen el sustento para la fabricación y comercialización de diversos productos de ajo con fines terapéuticos entre ellos: aceites de ajo destilado, ajo macerado en aceites vegetales, tabletas de ajo en polvo, suspensiones en gel de ajo en polvo, etc. Las diversas preparaciones dan origen a diferentes composiciones de compuestos organoazufrados a los cuales se le atribuye la prevención o la cura de patologías.

Nuestro país cuenta con la materia prima (mas de 12 variedades que se adaptan a distintos condiciones agroclimáticas y destinos), y la tecnología innovadora, para ampliar la oferta.

Solo faltan las empresas que realicen los planes de negocios y la industria extractiva que nos permitan hacer realidad el slogan acuñado en el Plan Estratégico para el Ajo Argentino: "Argentina no solo vende condimento, también vende salud".

Fuente: Agrodiario

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web