Opinión

El agro debe construir poder en el Congreso de la Nación

Actualidad
El sector agropecuario y agroindustrial debe definir su participación en política partidaria, si realmente quiere construir poder para concretar las políticas de estado que venimos reclamando. Por Arturo Navarro

El sector agropecuario y agroindustrial debe definir su participación en política partidaria, si realmente quiere construir poder para concretar las políticas de estado que venimos reclamando. Las consecuencias de esta grave falencia las vivimos actualmente y no debemos seguir culpando a la dirigencia política como si fuera la única responsable.

Hay que asumir primero nuestra responsabilidad, si hay autocrítica y vocación de cambio en nuestra dirigencia. Estoy convencido que para poder consolidar una exitosa acción gremial empresaria, hay que complementarla con la participación de los dirigentes sectoriales en la política, como la mejor forma de consolidar poder político.

Las alternativas son: seguir trabajando en la acción gremial en forma atomizada sin ningún poder en el diseño de las política para el sector o tomamos la decisión de participar en cualquier fuerza política que este de acuerdo a nuestra forma de pensar como ciudadanos en las legislaturas municipales, provinciales y en la nacional.

A diferencia de los otros sectores nacionales que unifican su acción gremial mas allá de las disidencia, parece que el sector agropecuario disfruta cuando más entidades hay, sin asumir que mientras nosotros no tenemos capacidad de unificar el trabajo y una propuesta, los gobiernos de turno aprovechan e implementan sus políticas con el apoyo de alguna de las entidades del sector.

Si los dirigentes se tomaran la molestia de observar con qué grado de desconocimiento -en la gran mayoría de los casos- y con el sesgo "anticampo" que se tratan los temas que atañen al sector en los poderes legislativos, se van a dar cuenta de la urgente necesidad de cambiar la acción gremial y de involucrarnos en la política partidaria para defender los intereses de los productores.

En la gran mayoría de los casos quienes intervienen en la definición de nuestros temas en el ámbito parlamentario son los dirigentes de la CGT, de UIA u otros grupos importantes, cuyos intereses están ligados a nuestra producción en forma directa o indirecta.

Pero al contar con el apoyo de grupos de legisladores hacen el lobby que necesitan, y tuercen la legislación a favor de dicho intereses, perjudicado al sector agropecuario.

Yo me hago las siguiente preguntas ¿Estamos dispuesto a seguir con este tipo acción gremial empresaria del sector agropecuario? ¿De que nos sirve ser el sector que aporta mas del 50% de nuestras exportaciones, el que da trabajo a un 36% de los argentinos, el que aporta el 45% del total de impuestos del país?, si no tenemos poder en las definiciones de las políticas nacionales y sectoriales.

¿Le conviene a una sociedad -y tienen lógica- que el sector más importante y eficiente de la economía nacional renuncie a su responsabilidad de promover las políticas para el conjunto de los argentinos y el sector agropecuario en particular? La sociedad se merece una respuesta a esta insensatez política, del complejo agroindustrial con el poder económico que representa.

Debe quedar muy claro que no estoy proponiendo un partido político sectorial. Tampoco la participación de los dirigentes tiene que ser en un solo partido. Quien asume debe saber que primero están los intereses generales de los ciudadanos.

Lo que necesitamos es que cuando se traten los temas del sector-más allá de las ideologías de cada legislador- lo pueda hacer con propiedad, ante el avance de los otros sectores del país y del mismo gobierno, que siempre mira al sector agropecuario como el apartante principal de los recursos que necesita el Estado sin importarle las políticas que necesitan para el mediano y el largo plazo.

En Brasil de 513 diputados el 30% son dirigentes del sector y tienen la responsabilidad de representarlos. De la misma forma actúan el Chile que tiene un 30% también de representante del sector.

Hay que asumir que el sector responde siempre y en forma inmediata al único incentivo que motoriza a cualquier empresa: poder trabajar con rentabilidad en un marco de libertad y con horizontes previsibles, porque funciona la división de poderes.

Por eso precisamos tener políticas de Estado para que cuando cambie el gobierno las políticas no se modifiquen e impidan que un funcionario pueda intervenir en forma discrecional en las decisiones empresarias del productor.

Hay que asumir también que con la participación en política solamente no vamos a poder revertir la actual situación del sector y que vamos a precisar varias instancias electorales para poder tener un grupo importante de legisladores en el Congreso.

Mientras tanto podremos hacer docencia en todos los debates sobre el sector, para evitar que se sancionen sin conocimientos nuestras leyes. Para complementar la acción política, tiene que haber una sola voz del campo.

Quiero hacer una propuesta a la dirigencia del sector agropecuario, mientras no haya capacidad de poder unirse en una Confederación Nacional de Entidades Agropecuarias, representando a todo el sector como ocurre en Brasil.

Y es que por lo menos las entidades que estén de acuerdo, se pongan a trabajar en conjunto en una propuesta para la comunicación del sector con nuestros consumidores.

Como una forma de revertir la imagen que se tiene del sector agropecuario y agroindustrial en la sociedad, y para ayudar a concretar las políticas que necesitamos. Eso permitiría facilitar el trabajo que en minoría realizan nuestros legisladores en el poder legislativo.

Arturo Navarro es productor agropecuario, y fue presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), actualmente es asesor legislativo en la Cámara de Diputados de la Nación.

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web