"Es momento de análisis y reflexión. Es indudable que el 50% apoya al Gobierno y eso nos obliga a replantear muchas cosas. Pero también está claro que los problemas de los productores siguen, y hoy vamos a trabajar más que nunca para defender a los productores", explicó Omar Príncipe, secretario de Federación Agraria, entidad que hoy tendrá un encuentro para analizar los resultados del domingo.
"Deberemos hacer autocrítica, seguramente, algún error hemos cometido", reconoció el presidente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Carlos Garetto. "Pero no hay que comprar el discurso de que el campo votó al Gobierno. Los productores fueron muy perjudicados por este gobierno, jamás lo votarían. Sí hubo votos al oficialismo en las comunidades rurales, pero no fueron de los productores", acotó.
Para el presidente de la Rural, Hugo Luis Biolcati, el resultado del domingo presenta una oportunidad. "Tengo esperanzas de que, ante un apoyo así de contundente, el Gobierno no necesite más apelar a la confrontación con el sector, esté más tranquilo y podamos debatir políticas para el agro desde un lugar más racional y equilibrado", reflexionó Biolcati.
En este contexto, los ruralistas analizan volver a la carga con los intentos de diálogo con el Ministerio de Agricultura, con miras a lograr algún cambio de rumbo. "Hay que adaptarse a esta nueva realidad. Si el kirchnerismo va a gobernar cuatro años más, no tenemos otra que intentar el diálogo", dijo un alto ruralista que pidió mantener su identidad reservada.
Para Garetto, sería importante que, en esta nueva etapa, el Gobierno intente cambiar de actitud frente al campo. "Si empiezan un nuevo período, deben pensar en gobernar para todos y no darle la espalda a un sector que es un gran motor de la economía como es el campo", dijo.
Por otro lado, en su fuero íntimo, los ruralistas temen que el espaldarazo dado a la Presidenta el domingo aliente al Gobierno a avanzar sobre más medidas de corte intervencionista, como la nacionalización del comercio de granos. "El Gobierno no debe acaparar el voto del campo, porque el productor no lo votó y no apoya sus políticas. Temo que ahora salga con cualquier medida irracional, diciendo que el campo está contento con su política", alertó Garetto.
Lo que más molesta a los dirigentes es que, hasta en sus localidades de origen, Cristina ganó con tranquilidad y con diferencias de más de diez puntos con el segundo puesto.
Por ejemplo en Esquel, tierra del presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Juan Goya, el oficialismo obtuvo un 44%. En Carlos Casares, donde votó y produce Biolcati, Cristina obtuvo el 40,46%. En J.B. Molina, un pueblo santafecino adonde nació Eduardo Buzzi, presidente de FAA, el Gobierno obtuvo el 39,7%. En el cordobés Leones, adonde vota Garetto, el kirchnerismo sacó el 31,4% de los votos.
Fuente: La Nación - Mercedes Colombres