En la apertura del congreso de Federación Agraria, Buzzi ratificó que se viene un plan de lucha contra la actitud kirchnerista hacia el sector, criticó la falta de federalismo e, implícitamente, avaló la reforma tributaria del socialismo luego de los cambios introducidos para el inmobiliario rural.
El gobernador Hermes Binner, invitado especial, dijo que hace "lo máximo posible" para asistir a los productores afectados por la sequía
Paro contra la (falta de) política agropecuaria del gobierno nacional y casi un aval para la reforma tributaria del "amigo" y gobernador Hermes Binner. Esos fueron algunos de los lineamientos que planteó Eduardo Buzzi en el discurso con el que abrió el 96º Congreso Ordinario de Federación Agraria, cuyo lema es "Federalismo y políticas públicas por una agricultura con agricultores".
El mandatario provincial, que fue recibido como si fuera su casa luego de que aceptara morigerar el aumento al impuesto inmobiliario rural incluido en su proyecto impositivo, también le pegó a la gestión kirchnerista por el "federalismo invertido" y dijo que su gobierno está haciendo el máximo esfuerzo posible para asistir a los productores afectados por la sequía.
La bronca con el gobierno por la falta de respuestas a las necesidades de un sector que no atraviesa su mejor momento fue denominador común entre todos los asistentes al congreso que se inició este jueves en el Patio de la Madera. La reuníón era realmente multitudinaria: se hablaba de cien delegados más que el año pasado y también era mayor el número de invitados. Y, con mayor o menor dureza, todos planteaban la necesidad de ir hacia un plan de lucha.
Sin embargo, todo indica que los más duros como siempre, los autoconvocados, que fueron como invitados deberán contener el ímpetu: la medida de fuerza que Federación Agraria propondrá a la mesa de enlace es un paro sin corte de ruta pero sí con presencia a los costados de los caminos por 72 horas y una marcha a Buenos Aires el tercer día. Le fecha posible: del 6 al 8 de octubre.
Cortar o no cortar rutas es un dilema que se resuelve hacia la primera opción por una cuestión sencilla: la intención de no generar antipatías en sectores urbanos que apoyaron al campo durante el conflicto contra la resolución 125.
El fantasma de los 90
Lo que no es un dilema es si hay que protestar o no. Buzzi lo dijo con claridad: planteó que se marcha hacia un proceso similar al de los 90 y que quienes integran la entidad que conduce no van a acepar "ser parte de una segunda camada de productores desaparecidos" por la "actitud anticampo" del gobierno.
"Sepan que vamos a pelear, sepan que vamos a proponer un plan de lucha con acciones contundentes", advirtió. Aunque dejó en claro que no lo harán solos, sino con las otras entidades que componen la mesa de enlace.
Buzzi dedicó gran parte de su extenso discurso a repasar y defender lo actuado antes y durante el conflicto que originó la resolución 125 de retenciones móviles. Reservó un largo párrafo a justificar la alianza con la Sociedad Rural y dijo compartir objetivos con grupos de izquierda que supieron estar en Federación Agraria, como el Foro Nacional de Agricultura Familiar. Este sector, justamente espantado por los acuerdos con la entidad que representa a los grandes terratenientes, corrió hacia los brazos del kirchnerismo luego del 11 de marzo.
Además, un par de veces se quejó del retraso cambiario, y dijo que el gobierno nacional abandonó el perfil "productivista" del período 2002-2004 y favorece ahora al sector financiero, como pasó en los 90. También se dio el gusto de correr por izquierda a la gestión kirchnerista al señalar que "el gobierno nacional y popular es el que más deuda pagó en los últimos 50 años".
La falta de federalismo fue tema central del discurso de Buzzi y lo es del congreso y en ese marco le hizo el guiño a Binner. Sostuvo que se necesita una nueva ley de coparticipación que incremente los porcentajes que se destinan a las provincias y en la "enorme transferencia de recursos" que los estados del interior realizan a la Nación justificó la reforma impositiva que impulsa el gobernador.
Con Binner "nos estamos poniendo de acuerdo en el tema del inmobiliario rural", sumó y dejó así en claro que las modificaciones introducidas al proyecto del Ejecutivo entre ellas la personalización del tributo y un techo del 300 por ciento en el aumento, pero sin revalúo de las tierras cierra la discusión para la entidad.
El amigo Binner
No, el gobernador no habló del inmobiliario rural. Su discurso se montó sobre las críticas de Buzzi a la falta de federalismo y las inequidades de las que Santa Fe es víctima.
La provincia afirmó aporta en retenciones "el equivalente a 20 autopistas Rosario- Córdoba y no podemos terminar la mitad". Además, defendió su propuesta de diez puntos para el campo, instó a construir desde el diálogo y aseguró que su gobierno hace el "máximo esfuerzo posible" en la asistencia a los productores afectados por la sequía.
De todos modos, su presencia en el congreso estuvo hasta casi las 13.30 a pesar que dos horas después debía estar en Buenos Aires por el tema de los incendios en las islas le sirvió. Es que después de cierta tensión en torno al tema reforma tributaria, que hizo que algunos productores llegaran a amenazar con realizar un tractorazo a la Casa Gris, quedó en claro que la relación con su campo goza de buena salud.
En realidad, también al campo y a la Federación Agraria sobre todo le viene bien mantener sólido el lazo con el gobernador. Cuando se prepara para relanzar su pelea con el gobierno nacional no son tiempos para abrir nuevos frentes.
Fuente: Rosario 3