CAMBIOS Y AUTOCRÍTICA

Diputados del agro sugieren hacer menos catarsis y más política a ruralismo

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En un espacio relanzado desde el sector autoconvocado, los legisladores del campo que culminan su mandato, advirtieron a productores y dirigentes ruralistas sobre los errores de no estar acertando en la estrategia.

La Mesa de Consenso Agropecuario (MCA) volvió a reactivarse en la Cámara de Diputados este jueves de la mano del movimiento autoconvocado cuya principal cara visible es Armando Zavala, un productor bonaerense de Salto, que fatiga los pasillos parlamentarios desde hace más de 20 años, pero con una presencia más activa desde 2008.

En una convocatoria que contó con varios legisladores de la oposición, más allá de la obvia presencia de diputados del campo –nacionales y provinciales-, productores de diversos puntos del país, con o sin filiación política, y representantes de entidades ruralistas, se debatió acerca de la coyuntura política actual con el horizonte de las elecciones de octubre.

“Esta mesa es un grupo de legisladores y productores que tomamos la iniciativa de buscar alternativas políticas que beneficien no solo al sector sino también a todo el país”, destacó Zavala, como organizador del encuentro junto a la diputada Cornelia Schmidt Liermann (PRO).

Los oradores netamente del campo así como la dirigencia ruralista presente abundó en la catarsis de los padecimientos y críticas al gobierno nacional con títulos muy conocidos y números en crisis: retenciones, agobio impositivo, rentabilidad negativa, aumento de costos por inflación real, dólar real (como llaman al “blue”) versus dólar agropecuario, cuando no sojero, entre otros.

En el debate que contó a oradores con pensamientos similares -sin presencia del oficialismo- estos temas –por muy conocidos- no aportan nada nuevo a un avance concreto para elaborar estrategias políticas que contribuyan a armar un bloque ruralista o del campo o sectorial de tipo horizontal más allá de las pertenencias partidarias.

El encargado de bajar a tierra la dura realidad que atraviesa el sector por falta de estrategias políticas fue el diputado tucumano Juan Casañas (UCR). En números concretos remarcó que de los 129 diputados que se renuevan este año, 89 son de la oposición –solamente 40 del oficialismo- y 9 de esos legisladores son del campo.

De los 9 agrodiputados que se van, con suerte, habrá 3 diputados que renueven su banca en octubre. Un dato objetivo que sirvió para dar pie a la autocrítica desde el aprendizaje político capitalizado en los cuatro años de mandato.

“Tardamos 2 años en conocer el funcionamiento del Congreso”, aclaró el legislador radical en referencia a las pantanosas y siempre turbulentas aguas de la política un sector poco conocido para el agro con sus propios códigos y donde lo que se dice no siempre anticipa lo que se hará realmente.

Otros legisladores, como Ricardo Buryaile (UCR, Formosa), abundaron en la oportunidad perdida desde la Mesa de Enlace tras la 125 que no pudo institucionalizarse en un espacio que sirva como canal de diálogo ni siquiera con la dirigencia política de la oposición, a la hora de armar listas de candidatos.

“Se instaló en los medios (la idea de) que (en el campo) somos todos unos ricachones”, graficó Buryaile con dureza y autocrítica hacia el interior del sector. Si en 2008 o 2009 la sociedad respaldó al campo y los políticos “nos iban a buscar”, ahora, “la gente está preocupada por sus propios problemas: la inflación, el empleo, la inseguridad”, resumió el formoseño. Algo se hizo mal.

Aunque sin ensañamiento hubo críticas a la propia Mesa de Enlace, que integró la dirigencia desde 2008 a la fecha. Por caso, al no haberse puesto de acuerdo en el documento emitido en Córdoba en 2009 con una serie de lineamientos políticos para el sector, que serían base de propuestas para los partidos y desde donde se daba sustento a proyectos de ley.

Para el productor Juan Carlos Basso de la fundación Barbechando, está claro que el kirchnerismo maneja el mensaje político mucho mejor que la dirigencia agropecuaria. Desde el oficialismo crean un movimiento que se denomina “Unidos y Organizados”, repasó: “Nosotros estamos desunidos y desorganizados”, ironizó el productor.

En esta reunión de la MCA, que promete ser la primera de una larga serie, quedaron claros al menos los títulos de errores cometidos desde el punto de vista político y que habrá que corregir en el futuro si el campo se decide a entrar en las ligas mayores de la política y no como un mero espectador de las decisiones.

El vaso medio lleno está en la enormísima experiencia adquirida por los legisladores ingresados en 2009: Lucio Aspiazu, Ricardo Buryaile, Jorge Chemes, Juan Casañas, Ulises Forte, Pablo Orsolini, por mencionar los más cercanos a la dirigencia rural, cuyo espectro de análisis se amplió a la macro de la política y que hace decir a Buryaile: “No están en juego las retenciones, lo que está en juego es la libertad”.

También en el reconocimiento de coyunturas sobre las cuales no se puede planificar estrategias como la vulnerabilidad del gobierno y la oportunidad de la que se sirvió la clase política opositora en 2009 consiguiendo más bancas que el campo, pero sacando provecho del conflicto de 2008. La política ya no se siente seducida por el campo, “antes nos venían a buscar ahora hay que perseguirlos”, resumió lapidario Casañas.

Desde la coordinación de la MCA, Zavala –al igual que los legisladores presentes- instó a participar a los productores, más allá de los diagnósticos compartidos la consigna convocante para respaldar una campaña política pro campo se resumió en el aporte de trabajo, participación política y recursos económicos. ¿Habrá en ciernes una nueva dirigencia?

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