Coincidencia

Déficit hídrico: Las causas por el marchitamiento de la soja

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Profesionales del ámbito público y privado coincidieron en que fue la razón central del fenómeno que causó alarma entre productores y técnicos. Los trips, la plaga tan difícil de controlar, le aplicaron el golpe de gracia a los cultivos.

Alarma y confusión generó entre asesores técnicos y productores entrerrianos el prematuro marchitamiento de las sojas en distintos puntos de la provincia ocurrido en los últimos días. El fenómeno, en principio, obedece al déficit hídrico que padeció la oleaginosa, en especial la de segunda. A esa falta de agua, además, se sumaron otros elementos como la gran población de trips que atacó los cultivos.

Esa es la primera conclusión a la que arribó una treintena técnicos de entidades públicas y privadas protagonistas, ayer, de un taller desarrollado en la sede de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos en donde se analizó el marchitamiento de las sojas.

La reunión de los profesionales apuntó a analizar las causas del fenómeno para explicarlas luego a los productores quienes, ante un hecho poco usual, están preocupados y demandan información precisa.

Daniel Volpe, asistente técnico de la Regional Paraná de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), explicó a El Diario que el marchitamiento se dio fundamentalmente en sojas de segunda y en aquellas sojas de primera con algún problema de manejo, y, en general, se coincidió que obedeció a la deficiencia de agua, además de otros factores.

Las sojas de segunda, precisó, se sembraron con poca humedad –los suelos estaban prácticamente secos– y emergieron de manera irregular. Luego, entre mediados de enero y mediados de febrero, llovió bien en toda la provincia y eso permitió a la planta generar “una muy buena área foliar” que “no se condijo con el crecimiento de la raíz”, precisó Volpe, por lo que crecieron con “una desproporción” entre la parte aérea y la radicular. Muchos lotes, incluso, cargaron una gran cantidad de vainas.

Cuando a mediados de febrero cesaron las lluvias, además, se registraron temperaturas muy altas y humedades del ambiente muy bajas que generaron una alta demanda ambiental para una planta con mucha cantidad de hojas y raíces muy chicas.

A esto, a su vez, se sumaron los trips, cuyo daño es difícil de cuantificar. Esta plaga, coincidieron los técnicos, influyó pero “no es la causa puntual” del problema.

Lo fundamental, remarcó Volpe, es “el comportamiento ambiental de las lluvias, que es difícil de prever”.

Gracias a aquellas precipitaciones de la segunda quincena de enero y la primera de febrero, las plantas desarrollaron un gran follaje y fijaron muchas chauchas, pero con una raíz muy chica. “Cuando en esa situación la planta quiere ajustar su pérdida de agua no puede hacerlo por el daño que le ocasionaron los trips, que le proporcionaron el golpe de gracia, y desencadenaron el marchitamiento prematuro de sojas que van de R3 a R5”, añadió Volpe.

El porcentaje del cultivo afectado por este marchitamiento no ha sido cuantificado, pero durante el encuentro de ayer quedó el compromiso de que cada asesor técnico aportará los datos que conoce sobre lotes puntuales y la Bolsa de Cereales recabará información adicional. Recién allí se podría dar un porcentaje aproximado de las hectáreas afectadas.

Quedó en claro, sin embargo, que se trata de “una situación atípica” y que es “la primera vez que tenemos tanto daño por trips”, remarcó Volpe. “Sabíamos que venía una campaña seca pero era imposible prever esta distribución de lluvias tan anormal”, agregó.

De cara al futuro, el técnico de Aapresid consideró que estas situaciones se pueden atemperar con “prácticas de manejo de largo plazo; es decir, rotaciones, fertilizaciones y barbechar con tiempo”. En otras palabras: hacer bien los deberes.

El Diario

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