Según datos oficiales del país vecino el saldo comercial con la Argentina arroja un rojo para nuestro país que en 2009 duplicó al del Indec. En los dos últimos años, el déficit argentino visto desde Brasil rondó los u$s5.600 millones, 1.500 millones más que lo informado por el gobierno argentino.
La preocupación sobre el déficit que registra Argentina en el comercio bilateral con Brasil puede ser más grave de lo que se piensa cuando se consulta la información estadística oficial originada desde el país vecino.
Según las estadísticas del sistema de datos del Banco Central de Brasil consultados , entre 2009 y 2010 el superávit comercial de los brasileños en el intercambio con la Argentina fue de unos 5.600 millones de dólares.
Sin embargo de los números difundidos en nuestro país por el Indec en enero último se infiere que el déficit argentino con respecto al comercio bilateral con Brasil -en el mismo periodo- fue de 4.068 millones de dólares, un 38% por debajo de las estadísticas llevadas por el país vecino.
Al cierre del año 2009, mientras el Indec informaba que el saldo con Brasil totalizaba un déficit de 690 millones de dólares, el Banco Central de ese país registraba que el déficit de la Argentina (o sea el superávit brasileño) totalizaba 1.503 millones de dólares.
Mientras que el valor de las exportaciones argentinas resulta más o menos coincidente entre las estadísticas de ambos países, el que se le da a las importaciones argentinas provenientes desde Brasil difieren significativamente, por ejemplo, en diciembre de 2009.
Durante ese mes, las exportaciones argentinas hacia Brasil informadas por el Indec rondan los 1.120 millones de dólares. En tanto que para las autoridades brasileñas las importaciones desde la Argentina para el mismo periodo sumaron 1.210 millones de dólares, una cifra muy similar que apenas difiere en menos de un diez por ciento.
En cambio mientras el Indec señala que los productos importados desde Brasil sumaron en ese mismo mes 1.268 millones de dólares, los brasileños computaron exportaciones hacia nuestro país, por 1.987 millones de dólares.
En valor absoluto hay más de 700 millones de dólares que Brasil dice haber exportado y que el Indec o la Aduana no registran. Es decir que existió una discrepancia en la información del 57% según se tomen las estadísticas brasileñas o las del Indec.
Los datos, ambos oficiales, hablan de una diferencia del 118% para todo el año 2009 según se tomen las estadísticas de un lado u otro de la frontera. Una variación que parece muy difícil de explicar por errores técnicos o estadísticos.
El año pasado, la balanza comercial de ambos países cerró con un saldo favorable para los brasileños de 3.378 millones de dólares, según los datos publicados por el Indec en enero último.
Pero para los brasileños el mismo intercambio comercial les dejó un saldo a favor de 4.096 millones de dólares, es decir un 21% más de lo que reconoció el gobierno argentino.
Si se toman en conjunto los dos últimos años la discrepancia estadística entre la información oficial de los dos países arroja casi un 40% de diferencia.
Más precisamente para el gobierno brasileño el déficit de la Argentina en el comercio bilateral con su país es un 38% más elevado del que están informando las autoridades locales desde el Indec.
La gravedad del caso, radica en que el Indec ya está fuertemente sospechado de falsear información respecto de otras áreas de estudio bajo su órbita, como el índice de precios al consumidor (IPC).
Pero hasta ahora nadie había puesto en duda la información sobre la balanza comercial en el intercambio con el mundo. Hay que señalar que el Indec no general la información del comercio exterior, como en cambio sí lo hace con el IPC.
El organismo estadístico “toma directamente de la Aduana y de manera on line los datos que surgen del comercio exterior”, según informaron a El Enfiteuta desde el Indec.
En tal caso, sería la Aduana quien debería explicar las fuertes discrepancias que existen con la información oficial de Brasil que arroja un rojo comercial para la Argentina bastante más abultado del que se creía.
Fuente: El Enfiteuta - Diego Ramírez