El sábado, según se les informó a los 33 trabajadores, recibirán los telegramas oficializando la desvinculación con la firma.
“Me desayuné con esta noticia y estamos todos muy golpeados. Lo único que sabemos y no oficialmente, ya que los empresarios no tomaron contacto con nosotros, es que se vendió la aceitera y que los nuevos dueños se harían cargo el 15 de abril”, reconoció el intendente de Lucas González, Luis Hanemann.
Desde hace un mes, la planta estaba sin actividad. La paralización, según se había dicho, era para realizar tareas de mantenimiento, sin embargo, ayer los 33 obreros fueron reunidos y anoticiados, en forma verbal de sus despidos. La situación para los empleados es dolorosa y angustiante, ya que el cierre y anuncios de nuevos dueños es una historia repetida, como una profecía maldita.
El último cambio de dueños se produjo en 2008, en aquella época, la aceitera que llevaba el nombre de Green Lake realizó la misma operación, despidiendo a 50 trabajadores en el mes de agosto.
Según constan en los archivos periodísticos, la aceitera de Lucas González fue fundada en 1947 con 16 accionistas y en 1982, la vieja Industrial Luquense pasó a manos de la empresa Goldaracena Hermanos con el nombre de La Laquense y desde ese entonces otra historia comenzó a escribirse en la pequeña comarca del departamento Nogoyá.
Las constantes quiebras, despidos y cambios de nombres se hicieron en forma sistemática desde 1982. Incluso, por un tiempo no muy largo la aceitera llegó a llamarse Alsel SA, luego Sud Grand y en 1994, la aceitera pasa a llamarse Green Lake SA, nombre que conservó hasta el 2008. En ese año, en el mes de agosto, se produce nuevamente el despido y venta de las acciones. Tras la toma de la planta por parte de los obreros despedidos, en 2008 la aceitera pasa a manos de la Compañía Argentina de Aceite SA, que ayer anunció su retirada de la localidad.
“No bien me enteré de los despidos, me comuniqué con el ministro de la Producción Roberto Schunk, con quien quedamos en reunirnos con los empresarios para que nos informen sobre la decisión que tomaron y que nos digan a quienes les vendieron la empresa”, acotó el jefe comunal, quien años atrás, cuando la aceitera pertenecía a otras firmas, ofició de abogado de los despedidos.
Según confesó el intendente lo que sabe de los despidos y de la supuesta venta de la aceitera “es porque los trabajadores se reunieron esta mañana conmigo para informarme. Pero no tenemos certezas de que efectivamente el 15 de abril asuman los nuevos dueños en esta planta”, reconoció.
“Lamentablemente estos despidos nos afectan a todos. Lucas González es una población de 7 mil habitantes y que 33 obreros se queden sin trabajo afecta a toda la ciudad”, dijo Hanemann.
Pero, una vez más, el futuro de la planta es incierto. Los empresarios hicieron un anuncio que, según el jefe comunal, no hay certezas ni mucho menos garantías que los obreros sean reincorporados.
“Esta es una localidad, que no tiene industrias, la única fuente laboral era la aceitera y, lamentablemente la comuna, por eso estamos gestionando crear un parque industrial para incentivar la radicación de otras empresas, pero lo que sucede hoy con la aceitera nos golpea mucho”, confesó el jefe comunal.
Proyecciones incumplidas
Cuando la planta pasa a manos de la Compañía Argentina de Aceites SA, el entonces director comercial de la firma, Fabio Estévez, anunciaba a los medios de prensa que se proyectaban ampliar la producción y hacer eficiente la planta. Las buenas nuevas de la firma fueron anunciadas en 2009.
Por aquellos años, se prometía desde la firma duplicar la cantidad de empleados y armar una planta para producir speler. En ese entonces, se producían 200 toneladas diarias de aceite, aunque se anunciaba que el objetivo era elevar la producción a 500 ó 600 toneladas por día.
Fuente: El Diario