La Dirección General de Aduanas (DGA) afirmó que muchos de los 360 contenedores con carnes de primera calidad demorados en los puertos de Buenos Aires y Santa Fe ya fueron reingresados en el país por los frigoríficos, porque la mercadería corre riesgos de echarse a perder si tarda unos 20 días en llegar a Europa. En otros casos, caducaron los permisos de embarque por la imposibilidad de despachar los cortes que iban con destino a Alemania, Inglaterra e Italia.
El cargamento total, valuado en 53 millones de dólares, había quedado varado en tierra hace más de 15 días por la suspensión de las exportaciones dispuesta por el Gobierno, en marzo pasado, a pesar de que, según los frigoríficos, estaba amparado por cartas de crédito cursadas antes de que entrara en vigor la resolución del Ministerio de Economía.
Buena parte de la carga alojada en contenedores de entre 20 y 23 toneladas corresponde a cortes enfriados con fecha de vencimiento que, en la mayoría de los casos, comprenden la cuota Hilton, excluida de la veda general.
De hecho, la Asociación de Importadores de Carnes de Alemania envió ayer una carta a la embajada argentina en Bruselas, sede de la Unión Europea, en la que advierte que si en los próximos días no se liberan los embarques iniciarán una demanda contra el Estado argentino por daños y perjuicios. Algo similar hicieron los compradores holandeses que recurrieron a su gobierno para que sustancie una presentación ante el tribunal de La Haya.
Consultado por las demoras, el director de la DGA, Ricardo Echegaray, dijo a LA NACION que "la Aduana es un organismo que ejecuta políticas económicas y no es responsable del impacto que provoquen las medidas".
Respecto de las razones por las cuales se frenaron los contenedores que estaban a punto de embarcarse, el funcionario expresó que no fue "una picardía" de la Aduana y que se habían descubierto algunas irregularidades. "Hubo una comunicación del Banco Central en la que una entidad bancaria denunció a que los frigoríficos no tenían las cartas de crédito para acreditar la exportación", dijo Echegaray, aunque sólo precisó que durante el procedimiento se encontraron tres casos. "Uno de los embarques era por 500.000 dólares", agregó sin identificar a las empresas.
Según la Aduana, aún quedan unos 147 contenedores en los puertos. En opinión de Echegaray, la decisión de mantener la carga en el puerto es de cada empresa, aunque recordó que existe una ley que permite desistir de la exportación y reintroducir la carga. "Si los exportadores quieren tener más costos por la demora, eso corre por cuenta de ellos, pero es normal y habitual que si un operador desea dejar sin efecto un embarque, lo haga", dijo Echegaray. El funcionario aclaró que esto no significa una sugerencia para que los empresarios cancelen las exportaciones.
El Centro de Despachantes de Aduana emitió ayer un comunicación en la que recomienda "contemplar la posibilidad de arbitrar las medidas necesarias para disponer el reingreso a plaza" de los contenedores, porque, según adjudican a "versiones extraoficiales", existe en la DGA "predisposición" para que "este trámite" sea facilitado.