El incremento será de 3,8 por ciento y se sumará al 5,4 por ciento de este mes, 6,1 por ciento en marzo, seis por ciento en febrero y aproximadamente siete por ciento en el primer mes del año. De esa manera, los combustibles mantendrán un incremento cercano al 55 por ciento anual .
El esquema de aumentos escalonados en los precios de las naftas y el gasoil es producto de la devaluación. Tras la depreciación de 23 por ciento, todas las petroleras tenían intenciones de aumentar los precios, si bien sólo Shell lo hizo, con una suba de 12 por ciento. Las refinadoras cobran en pesos el combustible que venden, pero el valor del crudo, que se lleva un 80 por ciento de sus costos de producción, está fijado en dólares, atado al tipo de cambio oficial.
En febrero, días después de la devaluación, el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, convocaron a los productores de petróleo (como Pan American Energy, Chevron y Pluspetrol) y a los refinadores a una mesa de negociación para contener los aumentos en los combustibles.
Kicillof planteó ante los empresarios la posibilidad de establecer un tipo de cambio diferencial para la compra y venta de crudo, algo que, en la práctica, implicaba pesificar el mercado. El neuquino Jorge Sapag y Martín Buzzi, de Chubut, fueron los más críticos en las provincias.
Fuente: La Nacion