Sin impacto

Descartan que los aumentos del ganado se trasladen al público

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Los ruralistas dicen que se trata de una recuperación esperada. En poco más de dos años, la evolución de los precios en Liniers y al público difirió en más de 20 por ciento. Insisten en que el Gobierno debe eliminar el peso mínimo de faena.

El valor de la hacienda en pie se convirtió en los últimos días en un nuevo foco de batalla entre los ganaderos y la industria frigorífica. El precio promedio del novillo en el Mercado de Liniers se ubicó la semana pasada 6,3% por encima de los valores del mismo lapso de octubre y por primera vez desde julio superó el límite de $ 2,40 que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, había estipulado para mantener a raya los valores al público.

Esa situación derivó en que, a dos semanas del fin de las flexibilizaciones exportadoras, desde la industria se advirtiera sobre una posible presión sobre los valores finales de la carne en caso de que los precios en Liniers continúen en alza. Pero los productores no tardaron en replicar ese argumento, al recalcar que el valor promedio del novillo está hoy 6,8% por debajo del registrado en los primeros diez días de marzo pasado, poco antes de que el presidente Néstor Kirchner resolviera cerrar las fronteras para la carne vacuna argentina.

Por eso, los productores afirman que la recuperación de la hacienda en pie de los últimos días no tiene de ninguna manera por qué impactar en los precios al consumidor final, aún cuando los valores en los mercados concentradores sean del orden de 19%.

"El kilo vivo de novillo está en poco más de $ 2,40 (el viernes cerró a $2,405 tras alcanzar el miércoles $ 2,52), pero debería ser de $ 2,85, sin que esto modifique el valor en gancho y de los 12 cortes populares", aseguraron fuentes de la producción.

Eso otorga a los ganaderos un margen de 18,75% para recuperar valor de sus animales, algo que –plantean– la industria debe absorber para "comenzar a repartir las pérdidas de la veda exportadora, que le costaron al productor u$s 300 millones".

Sobre la base de la evolución de los precios de Liniers –de referencia para las operaciones con hacienda en todo el país– y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de carne vacuna elaborada por el Indec, los equipos técnicos de la Sociedad Rural (SRA) concluyeron que entre agosto de 2004 y octubre pasado, el valor promedio de la hacienda en Liniers aumentó 12,62%, cuando en ese mismo lapso la inflación total acumulada ascendió a 24,9%.

"Así tomando el precio promedio de la hacienda en agosto de 2004 y la inflación acumulada, hoy ese valor debería estar en $2,384 cuando el viernes pasado cerró en $2,019", expusieron desde la SRA.

La entidad que lidera Luciano Miguens, además, destacó que en las últimas audiencias concedidas, la ministra de Economía, Felisa Miceli, había admitido la necesidad de una recuperación de los precios del ganado, sin que eso impacte en el público. "Eso es lo que está ocurriendo, no hay nada más", plantearon, por su parte, desde el ruralismo confederado.

Por eso, desestimaron que el actual incremento en los precios del ganado pueda derivar en que las autoridades resuelvan un nuevo cierre de las exportaciones de carne, cuyo cupo está fijado hasta fin de mes en el 50% del volumen embarcado entre junio y noviembre de 2005.

No obstante, las entidades plantearon que si la reciente recuperación de los valores de la hacienda preocupa al Gobierno al punto de llevarlo a analizar una nueva restricción a las exportaciones, las autoridades deberían pensar en liberar para faena a las categorías que hoy están prohibidas.

En ese sentido, Confederaciones Rurales (CRA) resaltó que el peso mínimo de faena, que fue fijado en 280 kilogramos, es "un obstáculo para la producción ganadera, que no ha obtenido resultados".

"Es un mecanismo que se contrapone con el anunciado interés de mejorar y aumentar la producción cárnica del país", plantearon en la entidad que lidera Mario Llambías, que cree que el fin de esta medida –que comenzó a regir hace un año– permitiría un precio más estable del ganado, así como inyectar un mayor volumen de carne, tanto para el consumo interno como el externo.

Una lectura similar hacen en SRA y en Coninagro. Consideran que eliminar, o por lo menos disminuir, la limitación de faena permitiría a los productores terminar antes mayor cantidad de animales y remitirlos a los mercados concentradores de todo el país.

Y si bien admiten que una mayor oferta haría bajar los precios en un primer momento, aseguran que posteriormente la situación conduciría a una situación de equilibrio. "Se daría una situación a la actual. Los precios suben porque tienden a equilibrar el mercado, no a aumentar indefinidamente", apuntó un productor.

Fuente: El Cronista Comercial

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