Buenos Aires

Denuncian a licenciatarias de marcas deportivas por trabajo esclavo

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Las empresas involucradas son Unisol S.A. (PUMA), Fila Argentina S.A. (Fila), Distrinando S.A. (Lecop-Arena), Royal Denim S.A. (Bensimon), Alpargatas Calzados S.A. (Topper) y Le Coq Sportif.

El gobierno porteño denunció hoy a través de la Procuración General a las licenciatarias de varias primeras marcas de calzado y ropa deportiva por su supuesta vinculación con "trabajo esclavo" en talleres clandestinos.

El ministro de la Producción de la Ciudad, Enrique Rodríguez, afirmó que "está comprobado que las grandes marcas se benefician con la producción de trabajo esclavo", por el cual se pagan sumas ínfimas por jornadas de trabajo extensas.

Asimismo, consideró que "las condiciones en los establecimientos" donde se confecciona ropa "han variado, podríamos decir entre comillas mejorado", no obstante persistir en algunos de ellos el denominado "trabajo esclavo".

En esos lugares, se denunció, "se encontraron trabajadores de origen extranjero indocumentados y violaciones a las normas de higiene y seguridad laboral".

Se puntualizó que la denuncia se efectuó ante el Juzgado Federal número 3, por presuntas violaciones al artículo 140 del Código Penal y a distintos artículos de las leyes 12.713, de Trabajo a Domicilio, y 25.871, de Migraciones.

A través de un comunicado oficial se precisó que "las empresas involucradas son Unisol S.A. (PUMA), Fila Argentina S.A. (Fila), Distrinando S.A. (Lecop-Arena), Royal Denim S.A. (Bensimon), Alpargatas Calzados S.A. (Topper) y Le Coq Sportif‘.

Se indicó que "la presentación judicial alcanza también a la firma textil Delos, que recibía encargos de confecciones de las empresas mencionadas y los realizaba en diversos talleres clandestinos".

En conferencia de prensa, Rodríguez aclaró que "desde el año pasado, cuando iniciamos las investigaciones, hay un avance y las condiciones han mejorado en algunos lugares, pero hay que continuar el trabajo y el Estado tiene que seguir ejerciendo el poder de policía".

También advirtió que "muchos talleres se están mudando a otras jurisdicciones y por eso hemos firmado convenios con La Nación y con la Provincia, que deben ser ratificados por la Legislatura de la Ciudad".

Gustavo Vera, titular de la Unión de Costureros, denunció que "una prenda que se vende al público en 120 pesos, se le paga 4 pesos al tallerista y sólo algunos centavos al operario".

El trabajo esclavo en talleres textiles cobró notoriedad pública luego de incendiarse uno de ellos en marzo de 2006, lo que provocó la muerte de cuatro niños de entre 3 y 15 años y de dos adultos, todos de nacionalidad boliviana

En ese momento, se difundió que trabajaban en condiciones de extrema inseguridad, prácticamente prisioneros en galpones mal acondicionados y percibiendo salarios miserables.

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