Lácteas en crisis

Danone cubrirá un pago de deuda de La Serenísima

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Mastellone Hnos, que controla La Serenísima mantiene con la multinacional francesa Danone desde 1996 un joint venture que se ha extendido a la producción, comercialización y distribución de yogures y postres.

Un día después del cimbronazo que provocó su decisión de diferir un pago por US$ 8,4 millones por intereses que debía concretar hoy, Mastellone Hnos, que controla La Serenísima, ya tiene definido cómo cumplirlo en los próximos días. Lo hará con plata de la multinacional francesa Danone, con la que mantiene desde 1996 un joint venture que se ha extendido a la producción, comercialización y distribución de yogures y postres.

En aquella oportunidad, Danone llegó con más de US$ 350 millones y desde entonces ha ido sumando negocios de La Serenísima.

Temerosos de que esta operación se interpretara como parte de una inminente venta, voceros ligados a La Serenísima se preocuparon por despejar esa versión. "Esto es un préstamo, una cesión por la relación que ambas empresas han desarrollado en el país", dijo una fuente. Otra buscó ser más contundente: "Esto no es una venta ni nada por el estilo".

Igualmente, en un mercado con los nervios de punta por el default de Transportadora de Gas del Norte (TGN), los operadores están siguiendo con atención cada paso de la industria láctea. Hasta los rumores de que el Gobierno está interesado en buscarle un "novio" que la compre volvieron a arreciar. Desde la compañía ayer también se esmeraron por decir que en las últimas horas no hubo contactos oficiales.

Según trascendió, La Serenísima eligió la opción de la ayuda de Danone tras descartar otra alternativa: no salir a vender de urgencia al mundo un stock de 12.000 toneladas de leche en polvo que, a un valor de mercado internacional de US$ 1800 la tonelada, le hubiera permitido embolsar casi 22 millones de dólares.

Anoche, fuentes del mercado conjeturaban cuándo finalmente la empresa pagará. O lo hace en los primeros diez días de enero, como dieron a entender los voceros, o se toma el lapso de 30 días de gracia que tiene para el cumplimiento.

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