Entre Ríos

Cuando los agroquímicos conviven con el medio ambiente

Actualidad
El bajo volumen y la utilización de aceites se impone en las aplicaciones de fungicidas. Cómo lograr que el producto termine en el cultivo y no en la tierra. Las claves de Alan McCracken en su visita a Gilbert, en el Departamento Gualeguaychú.

Trabajar con químicos en los principales cultivares que se implantan en la Argentina es un camino que corre paralelo en la tarea agrícola desde hace muchos años.

Hoy, con la preocupación por el medio ambiente, el tema está siempre latente, y motiva la preocupación de quienes se dedican a esta actividad.

En esa dirección, los aeroaplicadores han iniciado hace tiempo una política que busca una síntesis en la utilización de un insumo básico en los cultivos, con la protección del ambiente.

Campo en Acción estuvo presente -hace pocos días - en la inauguración de una nueva sede de Molina Aviación Agrícola, en Gilbert, Departamento Gualeguaychú.

Como invitado central estuvo también el reconocido especialista y estudioso de las aplicaciones de agroquímicos, Alan McCracken

En diálogo con Campo en Acción, aseguró que es mucho el trabajo realizado en Argentina en el tema agroquímicos.

"Tratamos de mejorar la eficiencia de la aplicación" acentuando en el "control de goteo de los equipos, control de válvulas, calibración, ajuste de los equipos para que todo funcione un poco mejor", la filosofía imperante en los aeroaplicadores.

Dedicado a la evaluación de productos agroquímicos para distintas firmas del mundo, McCracken llama la atención sobre la rápida adaptación de los productores, que entienden que "cualquier gota fuera del objetivo es producto perdido, resultando en una fuente de contaminación ambiental y aumento de costos".

Es por eso que la calibración del avión es un punto clave en todo el proceso

La técnica del bajo volumen

"Es una técnica que utiliza un aceite agrícola -puede ser hasta gasoil- que no sufre los problemas de evaporación. El agua es para bañarse, para tomar, pero hay que utilizarla lo menos posible en los agroquímicos" pontifica.

"Se funciona mejor cuando más puro se utiliza. Al no sufrir problemas de evaporación, penetra mejor en los cultivos y controla mejor las plagas, las enfermedades".

"Los productos, utilizando el aceite, son más resistentes a las lluvias por otra parte, ya que el agua no lava la aplicación" recordó.

Fanático de la aplicación aérea, cree que hay que " aprovechar el viento para obtener mejor penetración y utilizar un volumen de agua inferior con el avión, 15 o 20 litros es suficiente, y en el caso de máquinas terrestres, cien litros como máximo".

A la hora de recomendar, el profesional señala los aceites "de soja, maíz, todos presentes en el mercado y que tienen una ecuación económica óptima" para acompañar los fungicidas.

Relación el medio ambiente

"Cuando trabajamos con bajo volumen con aceite – en aviones- hay más productos que terminan en los cultivos y menos en el suelo, que es donde no queremos. El producto lo queremos en los cultivos" explicó el especialista.

Por último, Alan McCracken hizo hincapié en el mejoramiento de los equipos, el cuidado de los picos, el tamaño de la gota "como elementos centrales para logra una aplicación adecuada, racional que llegue a las plantas y que proteja el medio ambiente, que es nuestra preocupación".

Miguel Ruberto - Campo en Acción

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