Artesanos de la madera

Cuando el arte busca la perfección

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Belleza y originalidad en los trabajos. Alberto Bartolini es un destacado tallador y torneador de maderas; su labor le ha permitido destacarse en el ámbito de la artesanía provincial y nacional.

Diseñador de rutas y caminos, durante los años en que trabajó en la Dirección Provincial de Vialidad de Entre Ríos, aprendió en ese ámbito laboral muchas de las técnicas que hoy aplica en la elaboración de finas y originales artesanías.

Alberto Bartolini se ha ganado con su labor el reconocimiento de sus pares, a partir del tallado, el torneado y, algo fundamental, la originalidad que le da a sus trabajos en madera.

"Desde chico tuve inclinación a trabajar la madera" le cuenta a Campo en Acción en su taller de la calle Miguel David, en el barrio Santa Lucía de la capital entrerriana.

Para Bartolini la carpintería es la madre de un oficio que lleva a muchos artesanos a tratar de imitar la naturaleza a partir de la madera.

"Cuando logre jubilarme, hace pocos años, me dediqué de lleno a esto, que es mi pasión" asegura, mientras muestra algunas de las obras, destacadas por su singularidad en una reciente exposición en la ciudad de Buenos Aires. Una cala, en la que liba un picaflor. Una hoja, en la que reposa una mariposa, son pequeñas muestras de un arte que asombra.

"Espiritualizar la materia" es la definición que busca Alberto para expresar el cotidiano esfuerzo para transformar maderas en autenticas expresiones de la naturaleza.

Pero además de tratar de representar en maderas pájaros o flores, el artesano tiene una especial debilidad por las imágenes religiosas. El báculo de arzobispo emérito de Paraná, Estanislao Karlic, o del actual obispo de la de Mar del Plata, Juan Alberto Puiggari, salieron con el sello de la gubia de Bartolini. Muchas capillas y parroquias lucen cruces o imágenes de Jesús que salieron de las manos de este creador.

Maderas duras o blandas

Paso a paso, de la tosca madera nacerá una nueva obra de arte. "Aprendí de maderas con otros artesanos y tengo mucha bibliografía. Hay que conocer cada detalle de su textura, su blandura o dureza" comenta.

Entre los hallazgos, el olivo y su beta marmolada se han transformado en una de las preferidas para el trabajo. La grebillea (un roble australiano ornamental), el itín (quebracho colorado falso), roble de eslabonía, ébano, palo santo, algarrobo o cedro del Líbano son parte del hecho cotidiano en la casa del artista.

El reconocimiento a la belleza

"La inspiración es importantísima, pero el aprendizaje y trabajar sobre algo que no me sale es fundamental" dispara. "Y sobre todo algo que se ha perdido por estos días, la búsqueda de la belleza" dice, refiriéndose a las copias, a la falta de ingenio, a la mecanización artesanal.

"Si ante una obra de artesanía no me planto y digo ¡qué bello! no es arte, eso lo tenían en claro los antiguos, la belleza…a lo que se le debe sumar la originalidad" comenta.

Alberto regresó hace poco de Buenos aires, donde participó de una Feria nacional, en la que sus figuras se destacaron, por la calidad y la originalidad. Belleza y originalidad, dos palabras simples que encuentran en este artesano paranaense un émulo de aquellos antiguos artesanos, que hacían un culto de la perfección.

Emilio Ruberto – Campo en Acción

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