Pero Néstor y Cristina Kirchner decidieron retenerlo en el Gobierno, al menos durante un tiempo más. Ayer, voceros oficiales ratificaron su continuidad en el puesto.
Cheppi se comunicó esta semana en un par de ocasiones con su jefe político dentro del kirchnerismo, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Había hecho lo mismo ni bien asumió, a mitad de 2008, en pleno conflicto con el campo, para pedirle que gestionara ante el matrimonio presidencial el alejamiento del secretario Guillermo Moreno, de enorme influencia en el área que Cheppi debiera manejar. Ni entonces ni ahora su reiterado pedido encontró eco en Olivos.
El actual secretario de Agricultura acompaña a Kirchner desde antes de su llegada al gobierno, en 2003. El ex presidente primero lo premió con el INTA, renovado con cuantioso presupuesto. Luego recurrió a él para reemplazar a Javier De Urquiza, otro pingüino que quedó muy desgastado por la pelea con el campo. Cheppi aceptó a desgano, por disciplina kirchnerista. Esa misma que ahora aplica para seguir en un cargo en el que no desearía estar. A viva voz, las sociedades rurales de Carbap y Cartez han pedido su renuncia.
Aunque no admite diferencias con Moreno, el titular de Agricultura ha presentado recetas propias ante cada ofensiva de su par de Comercio. Y disfrutó con los estrepitosos fracasos del morenismo, como la instalación de cinco mega feedlots o la promesa de pagar 1 peso a los tamberos. Cheppi, de todos modos, también acumula grandes fiascos, como los programas Trigo y Maíz Plus. O haber perdido el control de la estratégica ONCCA a manos de otro kirchnerista duro, el actual titular de la AFIP, Ricardo Echegaray.
Carla Campos Bilbao, subsecretaria de Agricultura y esposa del intendente de Moreno, Andrés Arregui, suena como candidata a suceder a Cheppi cuando el kirchnerismo lo libere de su cruz.