El 20 de junio la Cooperativa Agrícola, Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren Limitada (COOPAR) cumplirá 60 años de vida institucional. Su fundación data de 1953, cuando un grupo de vecinos le dio origen, atendiendo a las necesidades de la región. “Los hombres que formalizaron la fundación son acreedores del reconocimiento y el homenaje permanente. Nada se hubiera logrado sin el esencial requisito del sacrificio”, afirmó el vicepresidente del Consejo de Administración, Juan Adolfo Balbi.
El productor manifestó que “desde sus inicios, la institución tiene como actividad principal la comercialización de productos agropecuarios de sus asociados y la provisión de elementos de trabajo, consumo y servicios a los mismos”.
Balbi afirmó que a la cooperativa “se la lleva en el corazón. Significa recuerdos, significa el tesón de nuestros antepasados, porque la mayoría de los que hoy estamos gestionando tienen sus padres o abuelos que han formado parte de la institución. En mi caso, fue mi tío a quien no llegué a conocer- el que la fundó junto con otros visionarios”.
Más adelante, el agropecuario se refirió a la fundación de la organización, el 20 de junio de 1953, según consta en las actas, y señaló que la entidad contó con el apoyo fundacional de la Federación Agraria Argentina (FAA). “Muchas de las cooperativas son de la década del ´50, tanto en Entre Ríos como en el país, por lo que se puede afirmar que fue un momento muy especial para el cooperativismo argentino”.
El dirigente rememoró que no más de 40 productores reunidos en Aranguren, entonces una pequeña localidad asentada a la vera de la estación de ferrocarril, conformaron el primer Consejo de Administración. “Lo más interesante es que nació sin nada, simplemente con el anhelo de tener una comercializadora para los granos, y creció con el esfuerzo de todos y cada uno de los que la integraron y la integran”, precisó. Allí surgió como desafío inicial la organización administrativa, “sin la cual no hubiera sido posible convertirla en una pujante empresa al servicio de sus asociados y de la comunidad en general”.
Balbi rememoró que en 1954 predominaba una pobreza franciscana que hoy convoca al orgullo: la gente quería corregir la insolvencia, dotar a la cooperativa de cierto capital. “Alguien propuso realizar un pic-nic a la canasta, pensando en un rédito aceptable, en el bosque de Fossatti. Con el producto de esta actividad se compraron muebles y útiles”.
Esfuerzo mancomunado
Próximos a cumplir 60 años de vida institucional, Balbi destacó que la cooperativa de hoy “es el fruto del esfuerzo mancomunado de sus socios y dirigentes. Los productores confían en la organización al entregar sus granos para el acopio y la comercialización”.
Los dirigentes, dijo, y particularmente quienes tienen la responsabilidad de estar al frente, “tenemos la obligación de mantener una cooperativa sólida, y resguardar el interés de su economía para no tener inconvenientes. Sabemos la responsabilidad que ello significa, y tenemos consciencia de las cooperativas que no han podido sostenerse a lo largo y a lo ancho del país. Por eso debemos tomar como motivo de orgullo que nuestra institución no sólo se haya mantenido sino que ha crecido y crece permanentemente, adoptando nuevos desafíos”.
El futuro
Balbi visionó “momentos difíciles”, pero consideró que “muchas veces hemos tenido que campear tempestades, como por ejemplo, cuando un tornado nos volteó la cooperativa. Ese fenómeno nos costó mucho dinero, pero aún complicados, salimos adelante”.
Para el agropecuario, “la falta de políticas de Estado para el sector es lo que complicó y complica aún más la situación. Pero ante la adversidad, entre todos tenemos que ayudarnos para salir adelante sin bajar los brazos”.
El dirigente admitió que “siempre hay cosas para corregir; por eso insto a los productores a participar y los invito a ser protagonistas, porque la cooperativa es de todos. Las críticas, mientras sean constructivas, bienvenidas sean. Del disenso salen las buenas ideas y la proyección hacia el futuro”.
También manifestó que su principal desafío como dirigente es saber “cómo contenemos a nuestros productores en esta época difícil. No somos dirigentes de escritorio, como en alguna otra profesión, por lo que debemos tener la suficiente fortaleza e inteligencia para lograr que el sistema no los excluya, ante el actual escenario”.
El vicepresidente de COOPAR explicó que en la actualidad, “la rentabilidad del productor es escasa o nula, a lo que hay que agregar que estamos ingresando en una etapa de endeudamiento. Así las cosas, hoy, el desafío mayor de la cooperativa es sostener a los productores, que son el sustento del movimiento”.
Fuentes: AIM, Info.Coopar