En este contexto, controlar y achicar las pérdidas de cosecha puede ser la diferencia entre tener los números en verde o en rojo. Por eso, vale la pena repasar algunos conceptos.
Entre los controles, el primero que puede hacerse tiene su momento poco antes de que pase la cosechadora, y consiste en elegir varios lugares representativos del lote y recolectar los granos y chauchas tiradas en el suelo, y que el cabezal de la cosechadora no podrá captar. Es necesario saber de cuánta superficie se sacan estas muestras, por ejemplo de 10 metros cuadrados. Asimismo, no es importante que los 10 metros cuadrados se encuentren en un mismo lugar del lote. Luego, las chauchas y granos recolectados se trillan a mano, se cuentan los granos y se expresan granos por hectárea. Por ejemplo, si se encuentran tirados en el suelo (entre granos sueltos y chauchas) 2 granos por metro cuadrado, entonces habrá 20.000 granos/ha. Este valor se anota como "pérdidas naturales", que no tienen que ver con el desempeño de la cosechadora. Otro dato a conocer del cultivo es el peso de 1.000 granos, para lo cual se recolecta esa cantidad y se pesa, encontrando por ejemplo como dato 200 gramos. Así las cosas, los 20.000 granos de pérdidas naturales equivaldrán a 4 kg/ha.
Luego, también en una superficie pequeña y conocida del lote, que pueden ser las mismas de las que se recolectaron las pérdidas naturales, se cortan, recogen y trillan todas las chauchas en pie y disponibles para el flexible de la cosechadora. Se las trilla a mano y se pesa o se las cuenta, suponiendo por ejemplo que el grano recolectado en esta oportunidad es de 1.100 granos por cada metro cuadrado de terreno, entonces es posible predecir que el rinde de la soja será: 1.100 granos/metro cuadrado x 0,2 kg/1.000 granos x 10.000 metros cuadrados/hectárea = 2.200 kg/ha.
Luego, cuando ingresa la cosechadora al lote, deben hacerse, a su vez, las mediciones indicadas en el Gráfico que acompaña esta nota.
De acuerdo a los valores medidos, la mayor cantidad de pérdida es debida al cabezal y en este punto las consideraciones de grueso calibre, es decir sin entrar en la sintonía fina, pueden ser:
- Excesiva velocidad de la cosechadora, que se detecta por la tendencia al arrancado de las plantas del suelo.
- Altura excesiva de la plataforma, que se puede percibir porque las bases de las plantas ancladas en el suelo permanecen con chauchas adheridas.
- Secciones de cuchilla con excesivo desgaste, que se detecta mediante la observación de los filos, y mediante el estado de los tallos segados, con hilachas y quebraduras.
Respecto de la cosechadora, los puntos a controlar son:
- La luz de cilindro-cóncavo debe ser la justa para no dejar escapar chauchas sin trillar.
- La apertura del zarandón y zarandas, si son más pequeñas que lo adecuado, pueden generar pérdidas crecientes por la cola.
- El viento del ventilador debe estar en la dirección correcta, con caudal y la presión de viento adecuados. De lo contrario volarán granos por la cola.
- Un exceso de material acumulado sobre el sacapajas puede ocasionar un aumento de las pérdidas de grano por cola, y el origen puede ser exceso de la velocidad de avance. Este último ítem no cuenta para los modelos axiales.
Con la tecnología actual no deben admitirse pérdidas por arriba del 1 o 2 % del rinde del cultivo. Si el productor se queda con el dato que llega al silo solamente, no conoce la magnitud de las pérdidas en cosecha. Es más útil conocer las pérdidas en su valor relativo respecto del rinde del cultivo que el valor absoluto en kg/ha. En el ejemplo del Gráfico, si las pérdidas de reducen de 10 a 3%, se ahorrarían 150 kg/ha de soja.