En 2005, a poco de andar como presidente del Nuevo Banco de Entre Ríos S.A., Enrique Ezkenazi, titular de Grupo Petersen, desafió a voz en cuello lo que para muchos pareció un gesto de optimismo desmedido, tratándose de una entidad que acumulaba varios fracasos y estaba sumida, aún, en el desánimo de propios y ajenos: “En dos años vamos a poner a este banco con calificación A”, aseguró.
El ciclo positivo de la economía, el crecimiento de las cuentas públicas el Nuevo Bersa es el agente financiero del Estado provincial- y el despegue de sectores rezagados de la producción entrerriana le permitieron en 2007 anunciar no sin un dejo de vanidad en la comisura de los labios- que Fitch Ratings le había otorgado la calificación A2, si bien no la más importante, le permitía decir que había cumplido su palabra.
Dos años después, en 2009, la entidad internacional le daba un nuevo impulso y la ubicaba un peldaño más arriba dentro del sistema financiero argentino, ponderando sus variables como más sólidas. Y además, le otorgaba la calificación A1, que permitía mostrar un esquema más confiable a los inversores locales.
Ayer, nuevamente Fitch Ratings volvió a emitir dictamen sobre el Nuevo Banco de Entre Ríos S.A. y le concedió la más alta calificación para una entidad del sistema: A1+. Según el comunicado oficial del banco más grande de la provincia, la calificadora internacional tuvo en cuenta la tasa de endeudamiento de corto plazo, auscultando en detalle “el favorable desempeño operacional, que se refleja en su capacidad de generación de utilidades, elevada liquidez y la muy buena calidad de su cartera de clientes”.
En buen romance, esto se puede traducir como que el banco está operando con mayor y mejor calidad de servicios, gana más para sus accionistas, posee más fondos para prestar al sector público y privado. A la vez, los clientes son más confiables y ofrecen menos riesgos. Lo que no debe parecernos poco dentro de la historia del propio banco y del sistema financiero argentino.
“Además, confirmó la categoría AA- (Arg) con perspectiva estable la calificación de endeudamiento de largo plazo; y para la evaluación se consideró además la función que desempeña la entidad como agente financiero de la provincia”, aseguraron desde la sede en calle 25 de Mayo de Paraná.
EJES.
En este proceso de mejora continua mucho tuvo que ver la experiencia del Grupo Petersen en el sistema, maneja también los bancos de Santa Cruz, San Juan y Santa Fe con calificaciones similares-, lo que le ha permitido optimizar inversiones y lograr activos de mayor calidad. Pero nadie podrá dudar que el ciclo expansivo de la economía fue determinante para la calificación de Ficht Ratings, ya que la morosidad de su cartera es muy baja y la rentabilidad creciente, lo que está vinculado a la diversificación de sus préstamos en sectores productivos de la provincia que se han mostrado también crecientes.
El consumo ha sido, junto a las cadenas de valor, quizá, el otro pilar de la solidez que muestra el banco. La condición de agente financiero le permitió fidelizar a gran parte de la población vinculada a la administración pública. Un Estado más ordenado y que no pide, clientes más sólidos y con demandas insatisfechas con deseos de cumplirlas se han convertido en herramientas positivas para el banco.
Sobre este punto Ficht dijo “que el convenio con el Estado provincial se ha desarrollado sin conflictos y que el Nuevo Banco de Entre Ríos S.A. cumplió con los términos pactados”.
Sin embargo, habrá que mirar las fortalezas de este proceso en los depósitos y créditos, según los números oficiales, si que quiere ampliar la dimensión.
En 2012, Entre Ríos Servicios
Aunque todavía no lo ha anunciado públicamente, para el 2012 el Nuevo Banco de Entre Ríos S.A. conmoverá el mercado con una red a la que ha denominado Entre Ríos Servicios. La misma consiste en más de 300 bocas que atenderán, en principio, el cobro de impuestos y servicios públicos y privados, con los que buscan mejorar la atención del cliente, descomprimiendo las sucursales.
Si bien la estrategia no es nueva, significará un cambio en el concepto y con el que competirá con los centros privados de cobro, a los que con el tiempo incorporarán otras ventajas como pago a proveedores, y otros. Ya está trabajando con colegios profesionales, municipios y comercios para que está red tenga sus nodos estratégicamente ubicados, y se convertirá en “un aliado que preste valor a empresas e individuos, a través de la tecnología y que incremente la escala de servicios”. De este modo, se segmenta a los clientes por sus necesidades, y quienes sólo deben pagar un servicio no tendrán que hacer la misma fila que el inversor o el gestor. Se estima que esto mejorará notablemente la operatividad en línea de caja, y parece ser la forma que encontró el Bersa de superar uno de los problemas más irritantes del sistema financiero: la cola y el tiempo muerto para realizar un trámite.
DATOS
En 2005 la entidad poseía un global de 308 millones de créditos (187 a empresas y 116 a individuos) seis años después el número pegó un salto al ubicarse en los 977 millones de pesos para empresas y los 1.159 millones para individuos, es decir casi 10 veces más.
Los depósitos privados pasaron de 648 millones de pesos en 2005 a 2.304 millones en 2011. En el banco se ufanan que la gran mayoría de estos depósitos, en un 95 %, se vuelcan en préstamos en la provincia, ya que es muy poco lo que se vierte en Corrientes y Santa Fe, donde tiene también sucursales.
Esto les permite decir a la gente de Eskenazi que “ser un banco regional era un compromiso que asumimos y que hoy podemos decir que hemos logrado”, aunque creen que todavía haya mucho por crecer en cuanto a la bancarización de la población y la mayor relación con los sectores productivos, especialmente los vinculados a la actividad primaria.
Buscando precisiones acerca de si esta nueva calificación los pone en carrera para conseguir condiciones en el fondeo externo, la respuesta obtenida fue: “No pensamos por ahora en eso. Lograr la más alta calificación permite mostrar a nuestros inversores la solidez de la entidad en la que confiaron y seguir creciendo en servicios y calidad”.
El banco en 2011 incorporó 1.322 nuevos clientes, especialmente del sector agroindustrial, por lo que se espera que en 2012 “se mantenga la dinámica de los negocios y la actividad en la provincia”, destacó.
Fuente: Gustavo Sánchez Romero / El Diario