Actualmente, la mayoría de los campos se encuentra con muy poca o nula disponibilidad forrajera debido a la sequía, y el poco forraje que hay es de baja calidad. El traslado de los animales no es una opción real dado que gran parte del país se encuentra en la misma situación y, si bien el balance hídrico mejorará a la brevedad, la posibilidad de hacer reservas en cantidad y calidad suficiente es dudosa porque ya pasó la época de mayor acumulación de forraje.
Ante esta situación, el INTA General Villegas puso a disposición una serie de recomendaciones orientadas a adecuar la carga ajustando la alimentación, realizando un manejo eficiente de la suplementación y logrando disponibilidad forrajera para transitar el invierno y lo que resta del año.
En primer lugar, se recomienda separar el rodeo en categorías para adecuar la nutrición a cada una de ellas. Por ejemplo, las vaquillonas preñadas tendrán prioridad por sobre las vacas preñadas. También se recomienda anticipar el destete y conservar sólo las vaquillonas de reposición.
En las categorías de engorde se debe definir las prioridades en función del peso y el estado de los animales, teniendo en cuenta el objetivo de venta en el menor plazo posible. Las categorías prioritarias son las vaquillonas y los novillos próximos a terminarse. Para estos animales habrá que evaluar la posibilidad de una alimentación que les permita mantener ganancias de peso superiores a los 650 gramos por animal y por día.
Para los terneros es necesario fijar un nivel de alimentación que permita ganancias de al menos 400 gramos por animal y por día, para no comprometer su desarrollo. En segundo lugar, es necesario emplear correctamente los alimentos concentrados. Los granos presentan una altísima concentración energética, por lo que su uso está indicado para todas las situaciones, variando las cantidades según los requerimientos.
Pero por escasez de reservas, dietas sobre la base exclusiva de granos y/o subproductos, se requiere un acostumbramiento y una vigilancia a fin de detectar animales con problemas digestivos. Por último, mejorar la disponibilidad de forraje, usando las pasturas unos días después de que hayan cubierto el suelo en el resto del verano y el otoño. El sobrepastoreo genera deterioro, retardando el rebrote siguiente y agravando aún más la baja disponibilidad de forraje. En el caso de las pasturas compuestas por gramíneas, respetar un remanente promedio de 5-10 centímetros.