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Con el dólar controlado y los bonos en fuga

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El Gobierno dejó claro que el dólar será un poco más caro que hasta ahora, aunque por debajo de los $ 3,20, que será también más volátil y que tiene esa variable muy controlada; hay dudas sobre la futura cotización de los títulos públicos y tasas.

En caso de temblor, piensa en verde, dice la Biblia del inversor. Alentado por las bullas externas y una creciente incertidumbre interna, el mercado financiero argentino vivió la peor semana desde que la realidad sumergió al país en la crisis, allá en 2001.

Mientras los bonos de la deuda nacional se desplomaron, el dólar, natural resguardo ante el riesgo, se disparó varios centavos impulsando la primera estrategia oficial para contenerlo en cuatro años.

La inestabilidad de la divisa norteamericana, que cerró el viernes a 3,16 pesos para la venta después trepar a 3,20, y el derrumbe de todos los papeles de la deuda, pero especialmente de los indexados por CER, despertó la ira del presidente Néstor Kirchner.

Y mientras la candidata oficial, Cristina Fernández de Kirchner, buscaba seducir a empresarios españoles para atraer inversiones al país, el Presidente, aquel que tocó la campana en Wall Street, responsabilizó a varios bancos y fondos de inversión por apuntalar la inflación en busca de mayores ganancias.

El mercado financiero argentino, embarcado en una virulenta corrección a nivel internacional por el temor de contagio en la economía que genera el sector de las hipotecas subprime –de baja calidad– de los Estados Unidos, se hundió aún más tras el discurso presidencial.

Pese a la fuerte impronta que tuvo en los malos resultados financieros nacionales el desarme de las posiciones de inversores extranjeros en activos emergentes en busca de un fly to quality –compra de bonos del Tesoro estadounidense–, varios analistas consultados por LA NACION hicieron hincapié en la fuerte incertidumbre que generan políticas que impulsa el Gobierno.

La crisis de credibilidad que vive el Indec por la intervención oficial fue la más mencionada. No obstante, no faltaron palabras para los desgastes que sufren los superávit fiscal y comercial ni tampoco críticas para las últimas medidas del Banco Central (BCRA) para restringir el ingreso de capitales y, paradójicamente, detener la apreciación del peso.

Igualmente, todos coincidieron en que la disparada del dólar benefició a la institución que conduce Martín Redrado, que desde hace tiempo buscaba instaurar un dólar más alto para darle más volatilidad al peso y retrasar el tipo de cambio real beneficiando a así a la industria. El temor, claro está, es que el costo sea dar un mayor impulso a la tan temida inflación.

Los especialistas estimaron que por la suba del riesgo país, que cerró el viernes, según la medición del JP Morgan, en 471 puntos, a la Argentina le costará cada vez más colocar deuda. En enero pasado, la medida del diferencial de tasas de los bonos domésticos respecto de sus pares en Estados Unidos, se ubicaba en un mínimo de 181 puntos.

Banda más alta

"Quedó claro que hay decisión a intervenir cuando las volatilidades sean excesivas", dijeron desde el BCRA después de confirmar el viernes una venta de "menos de US$ 50 millones" y de asegurar que "el banco no convalida el dólar a $ 3,20" pero acepta una banda más alta. La moneda americana cerró en $ 3,16 y, pese a que la bolsa porteña -cayó un 0,15%- no se contagiaba de la fuerte caída en Wall Street, los bonos volvían a sufrir fuertes retrocesos.

"Hay que preocuparse porque el precio de las materias primas se puede dar vuelta y el costo del financiamiento puede ser más alto", advirtió Claudio Loser, economista de Diálogo Interamericano. El ex director del FMI estimó que "la economía mundial se encuentra con en una reversión del ciclo de fuerte expansión", advirtió.

En tanto, el jefe de analistas de mercados emergentes del banco Bearn Stearn, Alberto Bernal pidió "otorgarle más relevancia a la lucha contra la inflación y permitirle al BCRA que estabilice la demanda de dinero".

No obstante, los analistas son optimistas. "Claramente esto es una crisis de expectativas", interpretó el economista de Fimades, Luis Palma Cané sobre la situación de la potencia del norte. "No me preocupa, ese no es un problema hoy", estimó el economista y candidato presidencial Ricardo López Murphy sobre el dólar. "Creo que al Gobierno le vino bien la salida de bonos", sostuvo el ex presidente del BCRA, Javier González Fraga con la mira en mejorar la volatilidad de la moneda y evitar las ganancias de los especuladores. "Siguen siendo totalmente atractivos", estimó la analista de Arpenta, Cecilia Lazzari, sobre los papeles de deuda argentina indexados. No obstante, todos esperan ver qué pasará el lunes a las 10, cuando la pelota financiera vuelva a rodar en la Argentina.

Un sendero anunciado

La historia comenzó a principios de este año. Después de que el mercado de casas de segunda mano creciera en Estados Unidos, desde marzo de 2000 a febrero de 2005 un 50%, la burbuja se detuvo y comenzó a desinflarse. En febrero, ese efecto se sintió en Wall Street y contagió a todo el globo.

Pero la historia tiene un capítulo local. Ese mismo mes, tras la renuncia de la directora del área de Precios del Indec y la designación de una interventora cercana al polémico Guillermo Moreno, el organismo estadístico revelaba un cuestionado dato de inflación de enero, con un bajo impacto, principalmente, de los rubros de medicina prepaga y turismo. Ese momento signaría el proceso de desgaste que sufre el principal indicador elaborado por la institución.

A partir de ese momento, los bonos indexados por el índice de precios comenzaron su caída. Según datos provistos por Econométrica, consultora dirigida por Mario Brodersohn, el bono Par en dólares valía US$ 54,8 el 11 de enero de este año. El 2 de julio costaba US$ 34,5, un 37,04% menos.

"Los precios de hoy, para los Bonos Par en dólares, están casi al nivel que teníamos cuando salíamos del default. En ese entonces, valían 33 dólares y el último precio de hoy [jueves]fue 34,5 dólares. A principios de 2007, valían 54,8", estimó el analista en su blog.

Los datos que la consultora Abeceb.com ofrece demuestran un camino similar para algunos de los papeles de deuda, sobre todo, los lanzados por este gobierno tras el canje de la deuda. En lo que va del año, según la consultora, el Discount en pesos perdió un 15,6%, mientras el nominado en dólares cayó un 14,67%. El Par en pesos cayó un 20,87% y el mismo bono en dólares varió negativamente un 27,99%. En la semana, éstos papeles perdieron entre un 17% y un 23%, según un informe de Deloitte.

Hasta esta semana, el motivo de esta devaluación de los bonos era principalmente uno. "Me parece que el IndeK (sic) es una de las tragedias de la gestión Kirchner", señaló López Murphy. "Este es factor estructural, que tiene que ver con la desconfianza que ha generado la trampa del kirchnerismo", agregó.

El temor que generó en el mercado un índice sospechado de manipulación, y las menores ganancias denunciadas por los tenedores de bonos comenzó a desarmar lentamente los activos en estos papeles.

En tanto, los buenos niveles de las exportaciones inundaban el Banco Central y para evitar la apreciación del peso, la institución dirigida por Redrado tomó, a comienzos de este mes, dos decisiones que restringieron el ingreso de la divisa. No fue una mala decisión, coinciden los analistas, pero sí el peor momento.

En Estados Unidos, un mercado sensibilizado se encontraba con que una de las diez primeras especuladoras con hipotecas de alto riesgo -Country Wise- difundía su balance. Sus utilidades cayeron un 33 por ciento. Un día después, el Departamento de Comercio informó una baja de un 6,6% en las ventas de casas usadas.

Wall Street explotó. El principal índice industrial, el Dow Jones, se desplomó un 2,26 por ciento. Los bonos argentinos se hundieron. El Par en dólares cayó un 9,63%, el Discount en esa moneda, un 6,76 y el cupón atado al PBI, otro 7,67. "Ante este cambio de expectativas, los inversores internacionales quisieron salir de los lugares más riesgosos. ¿De dónde te vas primero? ¿De la Argentina o de Estados Unidos?", se preguntó Palma Cané.

"El inversor trata de salirse por unos días hasta que aclare la situación. Es la maldición de ser emergente, sobre todo si se tiene una historia bastante corta y con varias crisis", afirmó el ex economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Guillermo Calvo, que estimó pequeños ajustes pero no un proceso desestabilizador de la economía estadounidense.

"Es la mala sensación de los últimos 60 días, signados por la crisis energética los manoseos del Indec, la incertidumbre política, sumada al sacudón internacional", estimó González Fraga. "Y en ese contexto salen fondos de los grandes inversores institucionales del mundo y primero salen de los mercados emergentes", agregó.

Menos ingreso

El BCRA clausuró la entrada de divisas para evitar una apreciación y, ante una crisis externa, fogoneada por ruidos internos, los inversores desarmaron sus posiciones en activos riesgosos y buscaron seguridad en los Bonos del Tesoro estadounidense.

"La caída de los bonos y la escalada del dólar se dio por una conjunción desgraciada de diferentes causas que se suman al contexto internacional", dijo el economista Miguel Kiguel. El analista enumeró: las restricciones al ingreso de capitales, la intención de darle más volatilidad al peso, la intención de fijar una banda más alta, la caída de los ingresos de dólares por el fin de las cosechas, y la crisis en el Indec.

"Acá se habla bastante del tema Indec", dijo Calvo desde Estados Unidos. "Es un tema importante. Un índice tan central que se utiliza para actualizar algunos bonos está sujeto a dudas. Esto da la sensación a los mercados de que las autoridades puedan meter mano cuando quieran", alertó.

Los activos argentinos se encuentran entre los más perjudicados de la crisis. Hay "incertidumbres externas" que afectan a todos y "cuestiones internas que amplifican" los efectos, subrayó un informe de Deloitte.

Kirchner culpó a los bancos. Responsabilizó al "Citibank, Deutsche, Morgan, Santander, HSBC, y los fondos Allianz y Dresdner" de poner en duda la inflación y los acusó de beneficiarse con los bonos indexados.

Por primera vez en cuatro años, el BCRA tuvo que salir para apreciar el valor del peso. Coordinó la venta de dólares con bancos públicos. El miércoles se vendieron US$ 50 millones, pero el valor del dólar se fue a $ 3,20. El jueves instó al Banco Nación, Banco Provincia y el Banco de Neuquén y comercializó US$ 150 millones. La moneda cerró a 3,18 pesos.

LA NACION

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