A raíz del fuerte temporal que sufrieron hace días pasados, las localidades entrerrianas de Hernandarias y Santa Elena, uno de los principales referentes de Aapresid en Entre Ríos, indicó que no tiene la información de la cantidad de hectáreas afectadas hasta el momento, pero sí pudo decir que “los lotes donde fueron afectados los daños fueron del 100%”.
Guelperín explicó que en distintos lugares la implantación de maíz no fue del todo buena, ya que por un lado la humedad durante la época de siembra que en este caso fue para el 10 de septiembre fue escasa y las reiteradas lluvias han producido crecimientos desuniformes.
“Es decir, el maíz nació en más de una tanda, después a los 15/20 días se dio una nueva lluvia y volvieron a nacer plantas. Por lo tanto hay distintos tamaños de plantas en lote, lo cual ya es bastante malo para el objetivo de tener un cultivo uniforme y la potencialidad de rendimiento”.
Gusano cogollero
Detalló además que muchos productores con el objetivo de ahorrar han comprado las semillas más económicas, con tecnología más baja, que son las más antiguas, pero con la desventaja de que las mismas no cuentan con la protección contra el ataque de orugas, más específicamente contra el gusano cogollero, que es el más habitual, ataca y se va metiendo dentro de la planta.
“A este tipo de semilla de tecnología baja, nosotros los conocemos como maíces solo VT ó MG: no son resistentes a este gusano, por lo cual recomendamos a los productores que vayan revisando los lotes y tomando decisiones porque esto es un insecto que o bien se controla temprano o de lo contrario los tratamientos son en su mayoría ineficaces” dijo el profesional.
Aparición de la plaga ante la presencia de un clima templado
Guelperín sostiene que por lo general estos maíces tempranos, sembrados a principio de septiembre, no tenían presencia de este insecto por lo menos en magnitud.
“Lo que estamos notando ahora a nivel de producción es que se ha adelantado la aparición de esta plaga seguramente como consecuencia de este aumento de las temperaturas medias que hay por el efecto calentamiento global. Entonces produce que nuestra zona que está ahí en un límite entre lo templado y tropical, sea propicia para la aparición anticipada de los gusanos. Entonces estos maíces tempranos a los cuales no le dábamos mucha importancia y no los revisábamos con mucha exactitud porque en realidad no sufrían severos ataques de este tipo de plaga, en esta época vemos que el tema es bastante más preocupante”.
Detección y tratamiento
Hay que anticipar un poco los umbrales del daño señaló Guelperín, “detectar los primeros síntomas que son leves, como punteados en las hojas, porque la oruga cuando es muy pequeña, nace en la hoja, come apenas y te hace pequeñas manchas, luego se introduce en el centro de la planta, en el cogollo, por lo tanto hay que hacer los tratamientos con umbrales de infectación de lote bajos para que sean exitosos”.
Y agregó: “Haber elegido un maíz que no tiene protección contra este tipo de plaga no es una decisión errada porque se puede realizar un tratamiento con un insecticida selectivo de bajo impacto ambiental, con bastante buen resultado, si las aplicaciones se hacen de forma temprana”, dijo el Ingeniero agrónomo.
Seguro para los cultivos
En este marco y ante las sucesivas inclemencias del tiempo, Guelperín fue consultado respecto a la necesidad de que exista un seguro para los cultivos. Al respecto señaló: “el productor ante estas eventualidades climáticas se encuentra realmente solo, sabemos que las emergencias agropecuarias no tienen ningún impacto. Ahora bien, el porcentaje mayor de los pequeños y medianos productores que se encuentran generalmente en situaciones financieras más delicadas, deciden ahorrar por el lado del seguro, y ahí es donde incrementan el riesgo al que están expuestos de una manera increíble. En porcentaje de cabezas de productores, de empresarios, son mucho menos lo que aseguran. En hectáreas sí es un 60% pero en productores es menos”.
De la Redacción Campo en Acción