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China importa cada vez más soja sin procesar

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China incrementó la importación de granos oleaginosos pero dejó casi estancadas sus compras de productos con mayor valor agregado, derivados del procesamiento de los granos, lo que genera una creciente preocupación en los industriales locales.

En los últimos años, China incrementó sustancialmente la importación de granos oleaginosos, particularmente soja, para procesar en sus propias industrias. Lo hizo desde diversos países, entre ellos la Argentina. Pero, al mismo tiempo, mantuvo casi estancadas sus compras de productos con mayor valor agregado, derivados del procesamiento de los granos, lo que genera una creciente preocupación en los industriales locales.

Así lo destaca un informe del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), creado por la Bolsa de Comercio de Rosario y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, entre otras instituciones.

El trabajo puntualiza que la intervención del Estado chino en el negocio produce un efecto distorsivo sobre los precios o sobre las modalidades habituales de los negocios internacionales, con el objetivo de brindar a las industrias procesadoras establecidas en China una competitividad que de otra manera no tendrían.

En Argentina, el complejo cerealero-oleaginoso recibió inversiones por casi 800 millones de dólares en la última década y prevé completar otros 750 millones de dólares al finalizar el período 2003/2007.

La mayor parte de esos fondos se dirigieron a los alrededores de Rosario, donde está concentrado el polo de procesamiento de granos más moderno del mundo, cuyos productos salen de la región a través de la hidrovía.

Pero, según el informe del INAI, esa competitividad está afectada por la intervención del Estado chino para favorecer a su propia industria, que incrementa año a año sus compras de granos sin procesar. Esas adquisiciones pasaron de menos de 5 millones de toneladas en 1998/1999 a 26/27 millones de toneladas en 2005/2006. Por su parte, las compras de aceites y harinas se mantuvieron estancadas o en baja, en torno a los 2/2,5 millones de toneladas.

¿Cómo favorece China a su industria? El trabajo precisa algunos instrumentos:

-Complejos permisos de importación, que pasan a través de la autoridad sanitaria y de cuarentena china;

-La llamada "Regulación 73", que en la práctica permitiría que el gobierno apruebe o rechace la mercadería recién cuando llega al puerto, generando un enorme riesgo para el exportador;

-Nuevos límites de tolerancia sobre la presencia de solventes en los aceites de soja (Argentina es el principal exportador mundial);

Aplicación diferencial del IVA sobre granos importados o locales;

-Reintegros a las exportaciones de productos elaborados en territorio chino, y

-Aranceles que van creciendo a medida que los productos importados tienen mayor agregado.

-De acuerdo a los cálculos elaborados por el INAI, si la industria oleaginosa china no tuviese protección, no existiría en ese país producción local de aceites y harinas de soja, porque la molienda tendría importantes márgenes negativos.

China está creciendo a tasas cercanas al 10% anual en los últimos años y tiene entre sus objetivos estratégicos industrializar en su país todo lo que sea posible, para lo cual el Estado juega un rol fundamental.

Pero el INAI sostiene que muchas veces lo hace con instrumentos que no están aceptados por la Organización Mundial de Comercio (OMC), una institución a la que los chinos no están adheridos.

Ante ese panorama, la cuestión es qué puede hacer la Argentina para ayudar a las industrias instaladas en el país a que agreguen más valor a las materias primas agropecuarias.

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