La medida que grava los lácteos habían sido dispuestas en forma provisoria a inicios de octubre y vencía el 11 de diciembre próximo, pero ahora quedará firme, trascendió aquí.
La decisión complica el cada vez más difícil comercio en el Mercosur y promete desatar una protesta más fuerte de exportadores argentinos.
El gobierno socialista de Michelle Bachelet dijo que debió aplicar esta medida para "corregir los subsidios" que aplica la industria argentina.
El Ministerio de Agricultura chileno, a través de un comunicado, dijo que "la decisión en el caso de las salvaguardias, permite además, detener la caída en los precios a productores nacionales y corregir subsidios presentes en la industria argentina".
Los productores chilenos habían pedido al gobierno que aplicara una sobretasa del 31,5 % para las importaciones de leche fluida, leche en polvo y queso gouda, para neutralizar lo que, aseguran, es un "explosivo" incremento de las importaciones lácteas de Argentina.
El gobierno chileno explicó que con relación al derecho antidumping a la harina de trigo, "se busca corregir el precio de venta de este producto en Chile, considerablemente más bajo al valor de comercialización en su país de origen".
Ambas medidas fueron recomendadas por la Comisión de Distorsiones chilena, que sugirió extender las salvaguardias a los productos lácteos provenientes desde la Argentina, gravando su ingreso con un arancel del 23 % hasta octubre de 2007, según consignó el diario trasandino La Tercera.
Esta ampliación fue bien recibida por los productores trasandinos, nucleados en la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (Sago).
"Si bien estimamos que el monto de este impuesto es menor a la distorsión que actualmente presentan las harinas de trigo provenientes desde Argentina (estimado en 31 %), su aplicación mitigará de cierto modo el daño que se está produciendo a la molinería y a los productores nacionales", afirmó la entidad