Chicharrita: el cambio de clima empieza a achicar las poblaciones

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Con lo grueso de la cosecha maicera a salvo, los datos del último informe de la red de monitoreo de chicharrita, tomados del 2 al 16 de mayo de 2026, volvieron a mostrar comportamientos heterogéneos de la plaga en las distintas regiones, a la vez que empieza a percibirse el efecto modulador del cambio de temperaturas.

Las zonas endémicas del NOA y NEA parecen haber entrado en una estabilidad poblacional muy similar a la registrada en el informe anterior, y aparecen algunos síntomas en espiga en ciertos materiales en el NOA, que se están evaluando. El Litoral muestra una leve retracción de las poblaciones. Y en el Centro Norte -sobre todo en la zona de Córdoba- y el Centro Sur la plaga ha aumentado, aunque prácticamente no aparece impacto en espiga: muchos cultivos están cosechándose, o próximos a ello, ya están senescentes, por lo que no pueden alimentar a la chicharrita, que por lo general solo aparece en algunos ciclos largos.

Por otro lado, en lugares con altas densidades de insectos, comienzan a notarse disminuciones, lo que aparece ligado a dos fenómenos ambientales: la aparición de heladas, de distinta intensidad y duración, que empiezan a mostrar muertes de ninfas (más sensibles) y de adultos sobre la sobre las hojas, y la amplitud térmica, sobre todo en zonas endémicas, que también incide en la modulación.

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