El anuncio de Francia y Alemania de su decisión de capitalizar a los bancos para evitar una crisis bancaria y contener los efectos de la crisis de la deuda generó confianza en los inversores que decidieron volcarse a activos más riesgosos. En consecuencia, el dólar se ha debilitado, negociándose a 1,36 U$S/, mientras que el petróleo continúa firme al cotizarse en torno a los 85 U$S/barril. En estas condiciones los fondos ingresaron al mercado comprando futuros y un factor alcista adicional es la expectativa de que la fuerte caída de las cotizaciones en septiembre lleve a los importadores y usuarios finales de commodities agrícolas a hacer compras de oportunidad.
Estos factores eclipsaron la influencia de condiciones climáticas favorables y por ende bajistas, para los EEUU. Allí hubo un buen fin de semana de cosecha de maíz y soja mientras que la zona dedicada al trigo de invierno, que venía afectada por una sequía, recibió lluvias de consideración.
El mercado está a la espera del Informe Mensual de Estimaciones de Oferta y Demanda Mundial que el USDA publicará mañana miércoles. La variable más observada por los analistas es el balance para el maíz en los EEUU, ya que se espera que el recorte en la estimación de superficie para el cereal se vea mayormente compensada por una revisión al alza en los rindes.