Sin embargo, como tantas otras veces en que el mal de unos es el bien de otros, el cataclismo también favoreció a los exportadores de cereales.
Es que, con el aumento del caudal del Paraná, también creció de 34 a 37 pies el calado de los buques que permite el río. Y así, los buques Panamax (los más utilizados para exportar granos) lograron salir de los puertos de los alrededores de Rosario con carga completa, cuando normalmente zarpan con unas 30.000 toneladas, y bodegas vacías con capacidad para 15.000 toneladas más, que se completan en el puerto brasileño de Paranaguá.
Según los exportadores de cereales, nucleados en Ciara, ese mayor trayecto aumenta mucho los costos, ya que, por día, un barco cuesta de 30.000 a 38.000 dólares, que terminan pagando los productores.
Así, Ciara aprovechó la ocasión para reclamar que la empresa Hidrovía, dueña de la concesión, lleve a 36 pies el dragado desde el océano hasta el santafecino Puerto General San Martín, y a 28 pies el tramo que va de allí hasta la ciudad de Santa Fe (que hoy tiene 22 pies).
Por los puertos que rodean Rosario sale el 80% de las exportaciones de cereales y oleaginosas, que en 2006 superaron los u$s 15.000 millones y constituyeron el 30% del total despachado por el país.
Hidrovía tiene la concesión desde 1995, pero el tráfico que sobrevino fue tres veces superior al que se preveía en el contrato. Habrá que ver si el Gobierno ahora renegocia con la empresa el calado.
Fuente: Cronista Comercial