Mercado de Liniers

Cayó 42% el ingreso de ganado

Actualidad
El Mercado vivió este lunes una de las jornadas de menor actividad desde que el Gobierno introdujo una lista de precios máximos: ingresaron 1.380 cabezas, cuando el promedio para el comienzo de la semana ha sido de entre 4.000 y 5.000 cabezas.

Para encontrar una entrada menor un lunes hay que remontarse a junio último, cuando se realizó el primer paro agropecuario contra la administración Kirchner.

Y, comparadas las entradas de este mes con las del mismo período del año pasado, se registra una caída del 42 por ciento. En lo que va de este mes, entraron 87.422 cabezas, contra 152.003 sumadas en igual lapso de 2006, es decir, 64.581 animales menos (ver además página 5).

Con estos números, el Gobierno se aleja de la promesa que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les hizo a los empleados y obreros del mercado en varias oportunidades: un ingreso promedio de 40.000 cabezas semanales.

Cabe recordar que en los últimos 15 días, el funcionario estuvo dos veces en la sede del mercado y mantuvo varias reuniones con sindicalistas y consignatarios. Además, se complica la estrategia oficial para controlar el precio de la carne, que tiene una ponderación del 4,5% en el índice de precios al consumidor (IPC).

Según varios operadores consultados, la merma en los ingresos se debe a la vigencia de la lista de precios máximos -que no tiene membrete oficial ni respaldo normativo- introducida por Moreno en noviembre pasado. Los productores no están dispuestos a vender su producto a los valores que impone el Gobierno y están reteniendo la hacienda o vendiéndola en forma directa a precios superiores.

Para Jorge Aguirre Urreta, presidente del Centro de Consignatarios del País, que agrupa a los principales operadores de Liniers, "este sistema de control de precios destruye el Mercado de Liniers y a los pequeños y medianos productores que no pueden completar sus jaulas para vender en forma directa" a frigoríficos y supermercados.

La menor calidad de la hacienda que se maneja en Liniers es notoria: mientras históricamente, en promedio, el 20% de los animales comercializados eran novillos (categoría representativa de la ganadería argentina), este mes esa clase apenas superaría el 1%.

"La pretensión del secretario Moreno de controlar los precios de esta manera está teniendo dos efectos: por un lado está logrando que la hacienda mala o regular se pague más cara de lo que correspondería si no hubiera precios máximos; por otro lado, los animales mejores se están vendiendo en remates feria o en forma directa subfacturados.

Moreno pretende que se vendan a $ 2,40 el kilo, pero en realidad se están comercializando a $ 2,75 o $ 2,80", afirmó un especialista en el tema que prefirió reservar su identidad.

"Lo más grave es que con esta lista no va a haber oferta de hacienda porque hay mucha gente que no quiere vender. Lo que se haga de ganadería se va a hacer a pasto y eso lleva más tiempo.

La verdad es que veo muy desorientados a los productores, muy desanimados. Y sin ganas de pelear, se están pasando a producir soja, que les permite estar más tranquilos y tienen más rentabilidad", explicó otro consignatario a LA NACION.

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