Carnes y lácteos con fuertes subas

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La inflación de agosto: la carne y los lácteos marcaron otra vez fuertes subas. Consumir carne es cada vez más costoso. Los cortes populares fueron los que más subieron en agosto Mañana aparecerá otra vez la sentencia que, en los últimos meses, encendió una luz de alerta en el Gobierno. El Indice de Precios llegará con un componente contradictorio; porque si bien no superó el 0,4%, algo positivo para el Palacio de Hacienda y la Casa Rosada, nuevamente el impacto de la inflación se sentirá con mayor fuerza entre los sectores más desprotegidos. El principal problema a resolver, que se ratificará con la medición de agosto, está en el sistemático aumento de los alimentos. La canasta básica, límite imaginario para medir qué porcentaje de la población está bajo la línea de la indigencia, volverá a marcar un alza que rondará el 1%. Esa suba, según datos preliminares, está impulsada por la carne. Diferentes trabajos privados aseguran que, en el último mes, se produjo un incremento promedio del 2% en el precio de la carne. Con un dato adicional. Los cortes de mayor incidencia en el consumo, como la bola de lomo o la nalga para milanesas, sufrieron aumentos superiores al 5%. En algunos casos, como la carne picada, la suba fue superior al 6,3%. Es cierto que algunos cortes bajaron. Pero las compensaciones fueron leves: disminuyó un 2,2% el precio del vacío; un 0,7% la colita de cuadril; y un 4,7 el bife angosto, según cifras de consultoras privadas. Los carniceros admiten que, por su costo, son cortes con menos demanda.  Las alzas confirman que el remedio suele llegar después de la enfermedad. El Gobierno anunció hacia fin de mes que limitará la faena de vacunos, llevando a 300 kilos el peso mínimo para que un animal vaya al matadero. Sin embargo, la medida se aplicará desde noviembre, en un sector con alta incidencia en el Indice de Precios al Consumidor (7%). Servirá, tal vez, para evitar la suba estacional que suele producirse en esa época. No evitó remarcaciones en agosto. Otro sector sobre el que se aplicaron medidas para intentar contener los aumentos, pero sigue registrando incrementos de precios mes a mes, es el de los lácteos.  Antes de que comenzara el invierno, el precio de la leche cruda al productor pasó de 48 centavos a 53, con algunos picos de 60 centavos. En ese momento, aumentó la retención, del 5 al 15% a la exportación de leche en polvo, y a 10% las de quesos. ¿Qué sucedió después? En agosto, según denuncias de asociaciones de consumidores, hubo nuevos retoques; en algunos derivados, superaron el 5%. Los aumentos más fuertes se produjeron en el yogur y la manteca. No fueron los únicos.  El queso por salut que acumuló el mes pasado una suba promedio del 3,2% y la leche fluida aumentó el 2,9%. Además, las subas de precios de agosto se extendieron a otros productos de la canasta básica alimentaria. Según ADELCO, en las primeras tres semanas del mes, la de productos de marcas líderes registró un alza del 3,85%. La entidad informó que las subas fueron encabezadas por alimentos de primera necesidad, como el arroz (26,39%), la papa (25,08%), los tomates perita (21,82), la harina de maíz (19,33) y los fideos secos (18,43).

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