2006 fue un año de experimentación en materia de lucha inflacionaria y, a juzgar por los resultados, al menos los estadísticos, parece que no fue tan malo.
Más allá del debate sobre la inflación real y la que refleja el indicador oficial, ya casi nadie duda de que 2006 cerró con una inflación anual de un dígito (el resultado se conocerá el jueves) y que el principal motivo del cambio de tendencia en los precios es la aplicación de los acuerdos.
Por eso, con el objetivo de profundizar ese cambio, y cerrar este año con una inflación menor a la del 2006, en el Ministerio de Economía diseñan el nuevo modelo de acuerdos de precios, que en realidad implica un cambio profundo en esa política.
Con los conocimientos adquiridos el año pasado, Economía pretende cambiar los acuerdos de precios por senderos de precios, un mecanismo que se aplicará a toda la cadena de valor empleando la información que los funcionarios del Palacio de Hacienda obtuvieron el año pasado.
"Después de la convertibilidad y con tantos años de estabilidad o deflación en los precios, no había funcionarios capacitados para combatir un escenario de precios en crecimiento; por eso la experiencia de 2006 será fundamental para encarar este año", contaron en Economía a Infobae.
La ministra de Economía, Felisa Miceli, ya adelantó que la tendencia será a la desarticulación gradual de los acuerdos de precios y de hecho en el Gobierno ya autorizaron sobre fines del año pasado algunos incrementos puntuales, como el caso del pollo o los lácteos.
De todos modos, eso no quiere decir que desaparecerán sino todo lo contrario, y para ello apuntan a seguir paso a paso la formación de precios en toda la cadena de valor, aplicando la experiencia de 2006, para poder distinguir en cuál de los eslabones se produce la distorsión o, dicho de otro modo, quién se queda con la parte del león.
Los aumentos de precios serán entonces consensuados con los empresarios, con la condición de que demuestren incrementos en los costos, pero en una cadena de valor transparente, sin eslabones que tengan rentas excesivas. En Economía sostienen que de esa manera el mercado será más competitivo sin el poder concentrado de los monopolios y los consumidores se beneficiarán con precios más accesibles.
Para poder llevar adelante esa política será fundamental la información sobre la estructura de costos de las empresas que a lo largo del año pasado recogió el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
En ese contexto, los "acuerdos" serán reemplazados por una indicación de "senderos de precios" orientados a manejar las expectativas inflacionarias sin descuidar la rentabilidad de las empresas. Sin rentabilidad no hay inversión y se frena el crecimiento, reconocen en Economía.
Los técnicos de Hacienda tomaron los incrementos en los lácteos como una prueba piloto y consideran que el resultado no fue malo. Por eso, los incrementos serán graduales, sectorizados, para que el impacto sobre el IPC no se dé una sola vez sino distribuido a lo largo del año.
La información recabada en el 2006 les permite tener preparada de antemano la estrategia según el comportamiento estacional de los distintos productos finales e insumos que utilizan las empresas en su cadena de valor.
En Economía aseguran que con esa base podrán pasar los primeros meses de 2007, que construirán las expectativas inflacionarias de un año electoral, sin temblores de consideración.
Hacia una intervención eficiente
El objetivo del Ministerio de Economía es que en 2007 la intervención del Estado en materia de precios sea más eficiente, más técnica y menos discrecional.
Para comprender las dificultades que enfrentó el equipo económico el año pasado, una fuente del Palacio de Hacienda relató que no podía haber previsiones porque "nos faltaba información".
"Para este año el objetivo es evitar que se produzca el problema aportando la solución antes de que surja", explican en Economía.
Fuente: Infobae