El almuerzo fue el último jueves y el plato fuerte, lomo en distintas versiones. Los dirigentes de la Sociedad Rural, Coninagro y del grupo ABC, que concentra a los principales frigoríficos, intentaron llegar a un acuerdo para que el precio de la carne no vuelva a ponerlos en jaque, justo en el año electoral.
La idea y la reunión, muy preliminar, según las distintas fuentes consultadas por Clarín, fue a pedido del secretario de Comercio Guillermo Moreno. Buscan una salida atípica para lo que es costumbre en esta cadena productiva y similar al que se arribó en la industria lechera. Salvo que en este caso se crearía un fondo con aportes de los exportadores, con parte de la diferencia de un valor deprimido en el mercado interno y potente en el exterior, para subsidiar a los ganaderos.
También se barajan cupos móviles para la exportación y desgravaciones fiscales a los productores. De esa manera, aseguran, no habría sobresaltos en el precio del bife.
En esta ocasión, a todos les sorprende la metamorfosis de Moreno. "De un funcionario de armas tomar, se lo ve dedicado a conciliar posiciones, esta vez sin amenazas", señalaron los ganaderos.
Pero la suerte vuelve a traer alivio al Gobierno y al bolsillo de los consumidores, que con un consumo de 62 kilos de carne por año, baten el récord mundial.
Brasil, que es el país más relevante en la exportación de carnes, dice haber derrotado a la aftosa y regresó al ruedo.
Los frigoríficos brasileños contabilizan unas 70.000 toneladas en stock y Argentina ya siente lo que eso significa. La cotización de la tonelada que se exporta a Chile cayó en pocos días de 3.500 dólares a 2.800.
Las fuertes adquisiciones de Rusia regresan este mes, pero Brasil ya le comprometió miles de toneladas, con lo que se reduce la presión sobre la carne de la Pampa Húmeda.
"Las cosas están mucho más tranquilas. También hay stock en nuestras plantas y esperamos un fuerte ingreso de hacienda en marzo por las lluvias previstas en la Mesopotamia", señalaron los frigoríficos.
Hoy, además de la cuota Hilton, que se embarca a Europa a 10.000 dólares la tonelada, Israel y Venezuela son los compradores más activos. La industria logró un manejo integral de la res, enviando el pecho del animal a Israel, los cortes traseros de alto valor a Europa y el resto a Chile, Venezuela o al consumo doméstico.
Desde el lado de los producto res advierten que falta hacienda. En la Secretaría de Agricultura calculan el stock vacuno en 56 millones de cabezas, casi el mismo nivel de los últimos 25 años, y comentan un fenómeno a dos puntas.
Por un lado, la mayor rentabilidad de la soja y el maíz, que desplaza las vacas a zonas marginales. En La Pampa, Chaco y Formosa la ganadería creció 6 por ciento el último año. Por el otro, el avance de los hoteles de novillos que alojan la hacienda en poca superficie para alimentarla con granos.
En el interín, Liniers, con precios regulados y vigilados se ha transformado de mercado testigo para la venta de hacienda, en mercado anémico, con muy pocos ingresos de animales.
El grueso se vende directamente en la estancia, con el atractivo de obviar los controles, en muchos casos los impuestos, y el pago de la comisión del consignatario, que se ubica en torno a 3 por ciento.
Esta forma de comercialización ya puso en alerta al Gobierno. Y Moreno, que extremó la presión sobre Liniers, ahora busca que vuelva a funcionar como en los viejos tiempos.