Colonia San Bartolomé. Con un solo golpe de vista, Douglas Maddox se permite medir el potencial del establecimiento San Carlos y aconsejar a Oscar Bollati, su propietario. "Tienes que apuntar, como mínimo, a 30 litros diarios", recomienda para marcar todo un camino que falta por recorrer desde los actuales 20-21 litros que produce este tambo en plena fase de expansión en varios frentes.
La receta de Maddox, fundador en California de Ruann Dairy, la marca de registros de cría Holstein más grande del mundo, no tiene secretos: mejorar la genética, la sanidad, las instalaciones, la nutrición. Y, en el caso de la Argentina, aumentar el número de vacas en producción.
Luego de participar en el Congreso Holstein de las Américas en Colonia (Uruguay) viajó a la Argentina y entre el domingo y el lunes estuvo en Córdoba, ofreció charlas a productores en Villa María y San Francisco. También visitó algunos tambos, acompañado por su señora y por Roberto Marsiletti y sus hijos Alejandro y Javier, representantes en el cono sur de la genética Maddox a través de Ruann Sudamérica y Produgenes.
En el establecimiento de Bolatti, La Voz del Campo tuvo la posibilidad de dialogar con el reconocido mejorador.
¿Qué modelo de producción aplicaría si tuviera un tambo en el país?
Probablemente haría algo similar a lo que he observado en los tambos que visité. Y me gustaría tener la suficiente cantidad de vacas para hacerlo, con una combinación de pasturas y suplementos.
¿Por qué razón?
En primer lugar, acá hay una muy buena tierra para hacer pasto. Número dos, la genética hoy nos permite tener una mayor producción. Dándole bien de comer a las vacas, la producción aumenta. Y si uno mira todas las aplicaciones que se pueden sacar de los tambos, la constante para tener una rentabilidad es la producción alta de leche. Me gustaría tener la ventaja de poder utilizar las pasturas naturales, pero agregando suplementos sabiendo que puedo disponer de las mejores tecnologías para que las vacas produzcan más.
¿Sobre qué temas lo han consultado más los productores locales que visitó?
La mayoría pregunta sobre las preocupaciones que tienen sobre el futuro de la lechería en el mundo y mi impresión es que el precio de la leche va a subir debido a los cambios ambientales y los altos precios del maíz y de la soja. Si se dispone de tierras fértiles, las vacas son especialistas en convertir en leche los recursos forrajeros. Por eso creo que habrá muy buenos tiempos para la industria lechera. La gran pregunta es si en la Argentina la lechería va a tener estabilidad. No se puede tener las fluctuaciones de los últimos años. Para tener éxito, se necesita contar con planes a largo plazo. Si uno saca 14 centavos (de dólar) por litro, eso no alcanza para pagar los costos.
¿Qué cambios advierte en la lechería local, en comparación con las visitas anteriores?
Cuando vine por primera vez a la Argentina, pude ver un gran potencial y pensé que la evolución iba a ser muy buena, hasta que retorné en 2001 en plena debacle económica. Me entristeció ver que todo ese progreso que había previsto se vino abajo por una crisis financiera. Sin embargo, hoy veo grandes progresos, más optimismo, los productores están más motivados a seguir creciendo e invertir en el tambo. Estamos en una industria que va cambiando y últimamente a mayor ritmo. Si los productores argentinos quieren tener éxito van a tener que cambiar más que rápido.
¿A qué cambios se refiere?
Obviamente, se necesita optimizar la tecnología y la tendencia sería menos tambos pero de mayor tamaño, y en la industria también se requiere un cambio de mentalidad. Muchos dicen que no pueden cambiar por las leyes, por los precios o la política del Gobierno. Pero son sólo excusas para no hacer los cambios que realmente hacen falta. Es tiempo que el productor diga: puedo hacerlo, en vez de no puedo hacerlo.
¿Cómo incide y cómo debe enfrentar la lechería el aumento de los costos debido a la mayor derivación de granos a los biocombustibles? ¿Es necesario hacer ajustes en la alimentación?
Los productores de soja y maíz esperan un precio alto para sus granos de la misma manera que los tamberos esperamos un precio alto para la leche. Como tamberos, no queremos ser exitosos a expensas de que a los agricultores les vaya mal. Y mientras haya gente dedicados al maíz y a la soja, hay también lugar para los tamberos. Y en materia de nutrición, sin dudas que serán necesarios ajustes. Hay que tener en cuenta la glucosa que se obtiene del maíz y todos los bioproductos que forman parte de la dieta de las vacas. Pero también se pueden esperar cambios en la dieta de la alimentación humana. En México aumentó el precio de la tortilla de maíz, por ejemplo, y esto afecta a la demanda.
¿Qué conclusiones extrajo en el Congreso Holstein de las Américas, que se realizó la semana pasada en Colonia, Uruguay?
Después de hablar con gente de distintas partes del mundo durante cuatro días, me quedó la sensación de que, con algunas diferencias, los problemas son más o menos los mismos para todos los productores lecheros.
La conclusión es que debemos trabajar juntos si queremos preservar nuestro negocio y nuestro estilo de vida al que apreciamos mucho.
¿En Estados Unidos también se está achicando el número de tambos? ¿Qué está pasando con la producción?
La tendencia de los últimos 50 años ha sido que los tambos son mucho más grandes, hay menos productores lecheros, y esa tendencia va a continuar. Los tambos están a cierta distancia de los centros poblados, especialmente en el oeste y el sudoeste, y los productores viven en los tambos. En los últimos 15 años, el número de tambos ha decrecido en un 50 por ciento y prevemos un recorte similar en los próximos 15 años. Ha bajado el número de productores, pero el número de vacas es prácticamente el mismo. La producción está subiendo merced a la genética, la tecnología y la nutrición. El promedio de lo que produce hoy un tambo en Estados Unidos está entre los 30 y los 35 litros por vaca y por día.
En su caso particular, ¿cómo ha sido esa evolución?
Empezamos con una vaca, dos vacas, tres, cuatro Y al cabo de 50 años llegamos a 5.000 vacas de registro. La producción de leche fue más o menos de los 18 litros diarios a un promedio hoy de 40 litros. Empezamos con mi padre y mi señora, y hoy toda la familia --compuesta por dos hijos varones y sus familias, más dos hijas mujeres y sus familias-forma parte de la empresa. Uno es genetista, otro hace los números, otro atiende los toros, una de las hijas lleva la parte financiera.
¿Con qué herramientas mejoran la productividad?
Las mismas que se utilizan en todas partes del mundo: se mejora la genética, la sanidad, las instalaciones y la nutrición.
¿Cuáles son los principales atributos de la genética Ruann?
En 50 años de estar criando vacas, lo primero que tratamos es mejorar la productividad del propio rodeo, primero mirar lo que uno tiene en el tambo. Por años utilizamos semen de distintos centros de inseminación porque pensábamos que esa era la mejor manera de mejorar nuestro rodeo. Hasta que aprendí que la mejor manera es tener ganado de primera calidad y desarrollar un programa capaz de explotar en el largo plazo todas sus posibilidades. Pensamos que ahora hemos encontrado la fuente de lo que necesitamos para una buena producción de leche. Utilizamos nuestra propia genética y para inseminar algunas de las mejores vacas también adquirimos semen de los mejores toros de Canadá o de Estados Unidos. Y obtenemos embriones eligiendo nuestras propias donantes, y de allí sigue la cadena.
¿Cuáles son las zonas del mundo donde ve que está creciendo la actividad lechera?
China está haciendo un gran esfuerzo en crecer, pero para abastecer su propio mercado. En cambio Sudamérica puede exportar al mundo y aquí veo el gran potencial, no desde ahora, sino desde hace tiempo. Si el gobierno argentino alguna vez se diera cuenta de la fuerza económica que tiene la industria láctea, haría lo que está en sus manos para incrementar la producción.
¿Qué opina acerca de la política de limitar las exportaciones que ha adoptado el gobierno en la Argentina?
Si uno exporta, vive y trabaja. El proteccionismo nunca ha sido una buena política. Si yo fuera Presidente no haría eso. No todos los países tienen el potencial que tiene Argentina.
Fuente: La Voz del Interior