Con perfiles recargados, recuperación de napas y un escenario climático favorable, la nueva campaña de trigo arranca con expectativas positivas para explorar buenos rendimientos. Sin embargo, la relación insumo-producto plantea el desafío de maximizar la eficiencia para sostener la rentabilidad.
La campaña de trigo 2026 se inicia bajo un escenario productivo alentador. Las lluvias registradas en los meses previos permitieron una muy buena recarga de los perfiles de suelo, acompañada en muchas regiones por la recuperación del aporte de napa, configurando una base sólida para el desarrollo del cultivo.
A esto se suma un panorama climático favorable, que refuerza las expectativas de alcanzar buenos niveles de rendimiento en las principales zonas trigueras del país.
Sin embargo, este escenario positivo desde lo agronómico convive con una realidad económica exigente. La relación entre el costo de los insumos y el precio del trigo genera márgenes ajustados, lo que obliga a los productores a tomar decisiones más precisas y eficientes.
En este contexto, el desafío pasa por optimizar cada hectárea, ajustando las variables de manejo para maximizar el resultado. La correcta caracterización del ambiente productivo cobra un rol central a la hora de definir la estrategia, incluyendo la elección de la fecha de siembra, el ciclo del cultivar y la genética más adecuada para cada situación.
Asimismo, prácticas como una nutrición balanceada y una adecuada densidad de siembra serán determinantes para lograr una buena expresión del cultivo y capturar el potencial disponible.
En este sentido, la innovación genética sigue siendo una herramienta clave. La disponibilidad de nuevos materiales con mayor potencial de rendimiento, estabilidad y mejor perfil sanitario permite reducir brechas productivas y mejorar la eficiencia del sistema.
Ing. Agr. Jerónimo Costanzi (Gte. Desarrollo LAS GDM)
Neogen, con presencia en el mercado de trigo desde 2023, continúan ampliando su portafolio de trigo con variedades adaptadas a distintos ambientes y ciclos, lo que facilita un posicionamiento más preciso del cultivo según las condiciones de cada región.
Detrás de estos avances existe un fuerte trabajo en I+D, que involucran +1200 cruzamientos a nivel investigación, evaluaciones en múltiples ambientes y en diferentes regiones que permiten generar variedades que combinan rendimiento, sanidad y calidad comercial, pilares fundamentales para el productor.
El portafolio de trigo ofrece alternativas que cubren los distintos ambientes y fechas de siembra. Dentro de los ciclos largos, se destaca Neo 70T25, un material de bajo requerimiento de vernalización, con altísimo potencial de rendimiento, excelente estabilidad y muy buen perfil sanitario, recomendado principalmente para siembras de mayo.
En ciclos intermedios, al material ya conocido Neo 51T25, se suma una nueva propuesta Neo 52T26, que combina altísimo potencial de rendimiento, sanidad y amplia adaptación, posicionándose como una alternativa muy competitiva para siembras de junio. Material que la campaña pasada participó en varias redes de ensayos publico/privado en donde mostro todo su potencial y sus características, liderando la generalidad de estas.
Por su parte, en ciclos cortos, Neo 30T23 se presenta como una opción sólida para fechas de siembras de cierre fines de junio y julio, con un desempeño consistente en campañas anteriores y muy buena estabilidad productiva.
Bajo el escenario que se presenta el cultivo de trigo, la clave estará en la toma de decisiones ajustadas por ambiente, apoyadas en tecnología, información y conocimiento, para lograr la mayor eficiencia desde lo productivo y económico.
Todas las variedades mencionadas en este artículo se encuentran dentro del Sistema Sembrá Evolución; consolidando un modelo que promueve la innovación genética y el desarrollo continuo del cultivo en la Argentina.
Autor: Ing. Agr. MBA Jerónimo Costanzi (Gte. Desarrollo LAS GDM)