Licencias Automáticas

Brasil limíta importaciones argentinas

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Bajo el argumento de requerir información a los fines estadísticos, el gobierno de Luiz Ignácio “Lula” da Silva dispuso la aplicación de licencias automáticas para 24 capítulos de la Nomenclatura Común del Mercosur.

Ante el fuerte incremento del déficit comercial por la crisis, Brasil incrementó sus controles a las importaciones en productos que tendrán un alto impacto en el intercambio con la Argentina. Bajo el argumento de requerir información a los fines estadísticos, el gobierno de Lui Inácio “Lula” da Silva dispuso la aplicación de licencias automáticas para 24 capítulos de la Nomenclatura Común del Mercosur, entre los cuales figuran los despachos de cereales; harina; bienes de capital; textiles; productos de hierro fundido y acero; muebles; juguetes e instrumentos ópticos; de fotografía, cinematografía y aparatos médico quirúrgicos y sus partes.

Desde ahora, los exportadores que deseen colocar estos productos en Brasil deberán presentar una documentación y la operación podría estar liberada en un máximo de 10 días, comunicó el Ministerio de Desarrollo brasileño. El sector más problemático para la Argentina es el de cereales, ya que gran parte de la producción de trigo local se destina a ese mercado. Pero Brasil adoptó esta decisión a horas de que funcionarios de ese país plantearan al secretario de Industria local, Fernando Fraguío, su preocupación ante la sequía argentina y la posibilidad de que no puedan cumplirse los embarques previstos. Para alimentar a la población, el mayor socio del Mercosur necesita importar trigo indefectiblemente, por lo que se presume que, en este caso, el trámite de autorización de las licencias será rápido.

Sin embargo, los productores argentinos encendieron una luz de alerta ante esa decisión, ya que este tipo de medidas pararancelarias puede demorar las exportaciones más días de los estipulados por el gobierno de Lula.

Fuentes brasileñas aseguraron que la medida fue adoptada, básicamente, para frenar las importaciones asiáticas, que perjudican a la industria local. Tal es el caso, por ejemplo, de los juguetes y los productos textiles chinos. Las ventas al exterior de Brasil se derrumbaron y no tanto así las importaciones, lo que generó, en lo que va de enero, un déficit de la balanza comercial de u$s 645 millones.

La decisión también tomó por sorpresa a los industriales brasileños, muchos de los cuales debieron frenar su producción ante la falta de insumos. “Algunas empresas necesitan ingresar repuestos para producir, como el caso de las empresas de telefonía, y tienen todo parado”, aseguró a El Cronista el director titular adjunto de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), Ricardo Martins, al agregar: “Fue una medida precipitada, inconsulta”.

Quejas a Giorgi

El gobierno brasileño avanzó en mayores controles a las importaciones, pero también inició quejas ante las autoridades argentinas por la fiscalización que la Aduana está realizando de los productos que ingresan del exterior, incluido Brasil. Incluso, el titular de la Fiesp, Paulo Scaff, se reunió días atrás con la ministra de Producción, Débora Giorgi, para transmitirle su preocupación ante el freno en las importaciones de textiles brasileños, dijeron fuentes del vecino país. Este tema será eje de debate en el encuentro que empresarios de ambos países tendrán en marzo en Brasil.

El Cronista

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