La respuesta al discurso de la presidenta Cristina Kirchner no se hizo esperar. Las palabras de la mandataria cayeron como un bidón de combustible que avivó el fuego entre los productores agropecuarios y buena parte de los pueblos del interior, cuyas economías se sustentan en el campo. Pero el grito de protesta también se hizo escuchar en la Capital, donde la gente salió a la calle para protestar.
Primero, fue tímidamente en algunas esquinas, pero lentamente un sonido que se creía olvidado volvió a ganar la calle: el cacerolazo. Miles de personas de todas las edades avanzaron con las cacerolas en mano sobre la avenida Diagonal Norte en dirección a la Plaza de Mayo para manifestarse.
Hasta las 23,30 todo se desarrolló en paz, pero esto finalmente cambió: antes de ingresar en la plaza, a la altura de la sede del Gobierno porteño, los movimientos sociales Libres del Sur, Evita, FTV, Frente Transversal y Popular se enfrentaron con los manifestantes congregados en apoyo al campo.
La convocatoria de estos movimientos fue encabezada por el dirigente piquetero Luis D’Elía, que, una vez que arribó a la pirámide de Plaza de Mayo, se abrazó exultante con algunos de sus seguidores.
En un comunicado había dicho: "Nos movilizamos esta noche para enfrentar a los golpistas que quieren derrocar al Gobierno popular que encabeza la presidenta Cristina Kirchner".
Cuando la formación liderada por D´Elía se encontraba en el Obelisco, el líder piquetero golpeó a una persona que increpó la presencia del movimiento piquetero en la plaza.
La Plaza del Pueblo. "Olelé, olalá si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está", sonó un coro multitudinario en la plaza, envuelto en banderas argentinas. Allí, cacerolas, carteles y banderas de argentina se alzaron en repudio a la política del Gobierno en relación con el campo; también se escucába el himno nacional y cánticos con insultos.
"El discurso de la Presidenta fue lamentable por la falta de información sobre la realidad que está viviendo el campo. Estamos cansados de la falta total de respeto. El productor a sembrado soja con el 28,5 por ciento de retenciones, la vio crecer con el 35% y la vende con el 44%, todo en seis meses. Todo lo que le dice el Gobierno al campo es mentira", sostuvo otro manifestante en la simbólica plaza.
La marcha era lenta, pero avanzaba a paso firme. Familias enteras, matrimonios, jóvenes y niños se congregaron de forma espontánea. "Cristina se tiene que arrodillar y pedirle perdón al pueblo argentino", gritaban varias personas.
Pero éste no fue el único punto que eligió la gente para protestar. En la puerta de la quinta presidencial de Olivos, cerca de 500 manifestantes cortaron el tránsito en la esquina de la avenida Libertador y Malaver, mano a Capital. Golpeando sus cacerolas o haciendo sonar las bocinas de sus automóviles, las personas que se encontraban en la residencia presidencial, también cortó la vías del ferrocarril Mitre, que une Retiro con Tigre.