El comienzo de la siembra se vio acompañado de condiciones climáticas desfavorables. Por un lado, temperaturas de suelo y ambientales inferiores a las medias y por otra parte, precipitaciones superiores a los registros normales, situación que se observó hasta mediados de noviembre. Los cultivos con mayores dificultades fueron maíz y girasol.
Esta escenario adverso, sin embargo, fue sorteado por prácticas agrícolas de resiembras en una vasta superficie, lográndose un incremento del 5,07 % respecto a la campaña anterior (1.654.980 ha); determinándose una superficie provincial de 1.738.865 ha para los cinco cultivos de verano que revisten importancia económica en la región.
La ampliación en hectáreas alcanza una superficie de 83.885 ha. Esto convierte a la tasa de crecimiento de área agrícola en la provincia de Entre Ríos en valores constantes desde la campaña 2003/04.
El maíz experimentó el mayor incremento a pesar de las perspectivas climáticas poco alentadoras para el mismo, de los problemas en el momento de la siembra y de las zonas agroecológicas dentro del territorio provincial no tan beneficiosas para este cereal. El Girasol también marcó una significativa evolución dado las buenas perspectivas climáticas y de mercado al momento de la planificación de los cultivos de verano.
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