El conflicto con Uruguay

Aval a las papeleras en el Banco Mundial

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Un estudio técnico dice que las plantas no afectan la calidad del agua o del aire; ahora podrían destrabarse créditos millonarios

MONTEVIDEO.- Los técnicos contratados por el Banco Mundial (BM) para expedirse sobre los riesgos de contaminación de las plantas de celulosa sobre la margen uruguaya del río Uruguay descartaron que las papeleras puedan afectar la calidad de las aguas y el aire de la zona, tanto en Fray Bentos como en la provincia de Entre Ríos.

Eso es lo que figura en el documento que la Corporación Financiera Internacional (CFI), una agencia dependiente del BM, se apresta a divulgar formalmente en los próximos días.

El resultado del impacto acumulativo de las plantas es lo que espera el directorio de la CFI para resolver los créditos pedidos por Botnia (Finlandia) y ENCE (España), aunque esta firma dejó en suspenso su proyecto. Para esta empresa se presentan estimaciones de posibles nuevos lugares de instalación.

El informe ambiental fue concluido en septiembre. El último domingo, personal de la CFI lo publicó en su portal de Internet durante algunas horas. Luego, las autoridades decidieron retirarlo de la Red por considerar que se trataba de un borrador y no de la versión definitiva.

Sin embargo, las pocas horas que estuvo el documento en el ciberespacio fueron suficientes para que una emisora radial de Montevideo -Sarandi 690 AM- divulgara su contenido, lo que generó satisfacción entre autoridades uruguayas y sectores gremiales.

Aun cuando las autoridades de la CFI aclararon que el texto podría tener algunas correcciones, fuentes del organismo dijeron a LA NACION que las modificaciones no cambiarían la sustancia del documento ni las conclusiones sobre el impacto ambiental.

El trabajo fue realizado por la consultora Ecometrix Incorporated, en asociación con Processys y Senes Consultants Limited, para complementar estudios previos.

En abril, los expertos canadienses Wayne Dwernychuk y Neil McCubbin habían emitido un informe especial sobre el impacto acumulado de Botnia y ENCE, y, aunque concluyeron que "la preocupación de que las plantas causen daños ambientales catastróficos carecen de sustento, son irrazonables e ignoran la experiencia de muchas otras modernas plantas", entendieron que al estudio le faltaban respuestas a algunas dudas pendientes.

Según el BM, los expertos "identificaron la necesidad de ofrecer información adicional y análisis para determinar los impactos ambientales de las plantas" y también recomendaron "mejoras técnicas para optimizar la operación ambiental de ambas plantas". El trabajo deberá ser aprobado por los canadienses antes de que llegue al directorio de la CFI.

Mal olor

El nuevo estudio afirma que las emisiones de las plantas no tendrán efectos perjudiciales en la calidad del agua del río Uruguay, ni en la costa argentina ni en la uruguaya. Respecto de la calidad del aire, establece que no se afectará la salud humana, aunque agrega que podría detectarse olor entre cuatro y diez veces por año en zonas próximas a las plantas y, posiblemente, en Fray Bentos.

El representante uruguayo ante la CFI y el Banco Mundial, Marcelo Bisogno, dijo a LA NACION que mantenía su confianza en el resultado de los estudios ambientales, aunque no quiso referirse al trabajo conocido ayer, porque era "un borrador".

El estudio, que fue realizado antes de que ENCE anunciara la relocalización de su planta, sostiene que ni Gualeguaychú ni el balneario argentino de Ñandubaysal van a sufrir cambios por el impacto de las plantas.

Sobre la tecnología utilizada en las plantas, el informe señala que es "la más efectiva y avanzada", y "que se limitan, o reducen cuando no es posible, las emisiones y el impacto en el medio ambiente". Señala que la tecnología libre de cloro y la libre de cloro elemental tienen impactos similares en el aire y agua, y que ninguna emite dioxinas en niveles considerables.

Los consultores sostienen que "ningún estándar de calidad del agua será excedido por la descarga de los efluentes de las plantas". Pese a ello, recomienda un "monitoreo biológico y químico del río" junto con un "monitoreo de los efluentes de las plantas".

También cita el plan de desarrollo forestal de Uruguay, fijado para los próximos 20 años, y afirma que la mayoría de los impactos resultantes de las operaciones de las plantaciones es considerada "menor y manejable".

Sobre el ruido generado por las fábricas, se indica que puede exceder la pauta mínima establecida por la CFI en algunas localizaciones cercanas a las plantas, pero aclara que no tendrá impacto en la Argentina.

Respecto del futuro de ENCE, las autoridades uruguayas confían en que cumpla su promesa de instalación en una zona fuera de Fray Bentos, aunque algunos miembros del gobierno admiten en reserva que es posible que no construya una planta.

En el informe que maneja el BM, con información aportada por ENCE, los técnicos identifican seis posibles sitios para relocalizar su planta: Paysandú, Casablanca, San Javier, Nuevo Berlín, Soriano y Nueva Palmira, todas sobre el río que comparten Uruguay y la Argentina.

LA NACION

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