El martes se realizó una reunión extraordinaria de la Comisión Nacional de Semillas (Conase) en la que se decidió autorizar la comercialización de semilla de soja identificada. En el sector esperan que en los próximos días se publique la resolución en el Boletín Oficial.
La medida fue tomada luego de un largo debate entre los distintos integrantes de la cadena semillera debido a las pérdidas que se generaron durante el otoño por las inundaciones que afectaron a una importante zona de producción agropecuaria. Con esta decisión, lo que se pretende es evitar el incremento del mercado ilegal de semillas y mantener el abastecimiento a los productores.
Según datos que se manejan en el sector, las pérdidas en algunos lotes alcanzaron al 50% de la producción. Los más afectados fueron los grupos más demandados por los chacareros de la zona central del país.
La semilla identificada es aquella que fue cosechada en lotes que no estaban inscriptos en el Instituto Nacional de Semillas (Inase) para ser fiscalizados, y que se encuentra tanto en poder de los semilleros multiplicadores como de sus productores clientes. De este modo, luego de realizar el correspondiente estudio sobre el poder germinativo de esos granos, se los podría volver a introducir en el circuito comercial bajo el rótulo de identificada.
La semilla fiscalizada proviene de los grandes semilleros y es reproducida bajo contrato por los multiplicadores, con el seguimiento del Inase.
Se veía venir
La discusión llevó varios meses. En marzo, los multiplicadores señalaron que las pérdidas en la producción era importantes y que de no tomarse una medida de estas características se acrecentaría el mercado de bolsa blanca. Se estima que por año se venden unos 7 millones de bolsas de semilla de soja fiscalizada, lo que representa sólo el 30% del mercado. El resto se reparte entre lo que los chacareros reservan de su cosecha para uso propio y la venta ilegal o bolsa blanca.
Otro dato a tener en cuenta es que este año el precio de la bolsa de semilla fiscalizada oscila entre los u$s 18 y u$s 22, entre 25% y 30 % por encima del valor que tenía en la campaña previa, lo que significa que este año la facturación de los semilleros alcanzará los u$s 70 millones.
El incremento en el precio se debió, en parte, a la mayor demanda de los productores por el esperado aumento del área y los temores de quedarse sin este insumo. A su vez, los mejores precios del grano empujan a la suba el valor de la semilla.
Por otra parte, los semilleros más grandes, nucleados en la Asociación de Semilleros de Argentina (ASA) indicaban, por ese entonces, que no estimaban pérdidas tan significativas, por lo que no tendría que haber inconvenientes de abastecimientos al momento de iniciarse la cosecha. Sin embargo, a último momento cedieron su posición y aceptaron autorizar la venta de identificadas.
Directivos de las entidades de la producción mostraron su conformidad con la medida adoptada por la Conase ya que indicaron que esto aportaría un mayor volumen de semilla al mercado y reduce la comercialización de semilla ilegal.
También advirtieron que, teniendo en cuenta los graves problemas que se suscitaron este otoño, es conveniente que los productores presten atención a la calidad del insumo. En este sentido, destacaron que es conveniente verificar el poder germinativo de la semilla antes de la siembra mediante análisis en laboratorios, y reservar una bolsa cerrada a los efectos de poder realizar los reclamos correspondientes.
Fuente: Nicolás Razzetti - El Cronista Comercial