El picudo negro de la vaina de la soja (Rhyssomatus subtilis) continúa expandiéndose en regiones productivas del país y suma nuevas áreas bajo vigilancia. En los últimos años, la plaga mostró un avance sostenido en el norte argentino y, a mediados de 2025, fue detectada en lotes de soja de Córdoba.
Para Eduardo Trumper, coordinador nacional del Programa de Protección Vegetal del INTA, estas detecciones no configuran una situación de alarma, aunque sí requieren atención. “Estos hallazgos sugieren la expansión del área de distribución de esta importante plaga”, advirtió.
En este contexto, los registros en Córdoba, el sudeste santiagueño y el noroeste santafesino encendieron señales dentro del sistema técnico. Desde el Inta remarcaron la necesidad de incorporar esta problemática en la agenda de monitoreo tanto del organismo como del sector privado.
Trumper subrayó la importancia de fortalecer el trabajo articulado entre instituciones y actores del territorio. “Es clave conformar una red de colaboración y profundizar las acciones de capacitación y monitoreo en la región”, sostuvo. En esa línea, destacó que ya se iniciaron tareas conjuntas desde las agencias de Inta Ceres y Rafaela, que continuarán ampliándose.
Como parte de estas acciones, la Agencia de Extensión Rural Inta Ceres organizó una jornada técnica centrada en el manejo del picudo negro, con una amplia participación de profesionales. Durante el encuentro, Guillermina Socías, especialista del Inta Salta, abordó la biología del insecto, los daños que provoca y las estrategias disponibles para su control, con foco en fortalecer la detección temprana.