Para la Confederación Intercooperativa Agropecuaria, las economías regionales más comprometidas en su rentabilidad son el arroz, la yerba, el vino y mosto, hortalizas y algodón, maní, leche y mandioca. La medición corresponde a mayo y en la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.
Y, en contraposición, las mejores incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación, aunque con alerta en el caso de granos por la disparada de precios de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.
Las actividades que permanecieron en apenas en la línea de flotación se cuentan la madera, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos y papa. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.
Tales apreciaciones fueron desglosadas en el habitual Semáforo de Economías Regionales que elaboran en la entidad. En concreto, registraron cuatro actividades en verde, siete en amarillo y ocho en rojo. En comparación con el mes anterior, no se registraron pasajes de las economías entre los colores del semáforo, y se mantiene estable respecto al mes anterior.
El Semáforo analiza tres componentes: el negocio, los productivo y el mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.