Entre Ríos

Arrendamientos: negocios para unos, barrera para muchos

Actualidad
La toma de decisión a la hora de encarar la nueva campaña agrícola en Entre Ríos encuentra un nuevo ingrediente a analizar. Los valores de los alquileres en la provincia alcanzan cifras desconocidas y desplazan al pequeño arrendatario.

A la incidencia que tienen en la actividad el comportamiento del clima, las medidas del gobierno nacional, la suba en el precio de los fertilizantes o la escasez de combustible debe sumarse también la paulatina suba que se viene observando en los precios de los arrendamientos.

Si un botón sirve de muestra, Campo en Acción pudo saber que un pool de siembra conformado por inversores de la provincia de Buenos Aires arrendó un campo de mil hectáreas en el departamento Diamante, pagando 15 quintales de soja por hectárea.

La cifra casi huelga los comentarios, ya que si se contemplan los costos operativos de una campaña agrícola –la de soja-, con rindes promedio de 27 quintales, aparecería con una ecuación casi negativa.

Pero claro, nadie hace negocios para perder plata, y los increíbles 15 quintales son compensados con otros alquileres más bajos, en zonas del centro norte entrerriano, logrando la rentabilidad económica buscada…y desplazando del negocio a tradicionales contratistas locales que, con una competencia despiadada, no puedan acceder a tierras para desarrollar su actividad.

El campo –que pertenece a un empresario y político vinculado a los medios de comunicación en Entre Ríos- es un ejemplo de una tendencia que parece imparable

Un poco de historia

En los años ’90, los arrendamientos rurales eran de palabra y los valores recibidos por el propietario de un campo eran, en la generalidad de los casos, de un 30% del valor final de la cosecha. La referencia tiene que ver con las zonas premium de Entre Ríos, en los departamentos Victoria, Diamante o Paraná.

Esta modalidad comenzó a mutar con la irrupción de la soja –cereal que por su valor se transformó en la referencia para los alquileres- y la recuperación económica explosiva de la actividad agrícola, pusieron sobre la mesa los contratos y la presencia de los fondos inversores o pooles de siembra, que llegaron para quedarse.

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