Plan energético

Argentina y Brasil analizan construir una usina hidroeléctrica

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Según confirmó el ministro de Minería y Energía brasileño, Nelson Hubner, al diario O Globo, ambos gobiernos planean retomar el proyecto energético Garabi, iniciado 35 años atrás.

En medio de la crisis energética y frente a la necesidad de garantizar el crecimiento económico de ambas economías, Argentina y Brasil comenzaron a considerar la posibilidad de reanudar un proyecto, iniciado 35 años atrás, para construir una megahidroeléctrica binacional en Garabi, sobre el río Uruguay.

Según confirmó el ministro de Minas y Energía de Brasil, Nelson Hubner, al diario O Globo "tanto los argentinos como nosotros estamos haciendo evaluaciones sobre la regulación de cada país así como estudios ambientales integrados porque hay mucho interés en retomar este proyecto".

El funcionario explicó que el proyecto original de Garabi, iniciado en 1972, preveía la construcción de una usina "excesivamente grande", que englobaba una enorme área territorial con fuerte impacto socioeconómico y ambiental.

Sin embargo, las negociaciones en torno a la construcción de esta usina fueron interrumpidas en los años "90, cuando se reveló un pasivo socioambiental de, al menos, u$s 200 millones para el lado brasileño.

Ahora, frente a la crisis energética que atraviesa la región, los cancilleres de Argentina, Jorge Taiana, y Brasil, Celso Amorim, decidieron desempolvar la idea durante el encuentro que mantuvieron semanas atrás, en Brasilia.

Una idea bastante ambiciosa, si se tiene en cuenta que, según O Globo, se desembolsarían 6,5 billones de reales, con un potencial de 1,8 mil megawatts, suficiente para satisfacer la demanda de una ciudad con 5 millones de habitantes. Y, que de ponerse en práctica el proyecto, las obras generarían diez mil empleos directos.

Actualmente, Garabi es un complejo de termoeléctricas de importancia estratégica para la Argentina, de la que salen 1.000 MW por día de energía para abastecer al país.

Más importante aún sería de construirse la megahidroeléctrica. Una decisión que, para Hubner, "tomará al menos dos años" pero sustentada en declaraciones del canciller Amorim, quien expresó que "con Argentina, tenemos intereses comunes para ayudarnos en el área energética".

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