Argentina y Brasil resolvieron uno de los temas más espinosos de su agenda. El presidente Lula Da Silva logró de su par argentina Cristina Kirchner el compromiso de liberar la exportación de 500.000 toneladas de trigo al principal socio del MERCOSUR, que estaba trabada desde que se desató el conflicto agrario.
Brasil venía presionando con fuerza para que la Argentina normalice el envío de ese cereal. De hecho, a fines de abril, Lula había anunciado que su país buscaría producir más trigo para dejar de depender de la Argentina. El trigo es materia prima de uno de los productos básicos de la canasta alimenticia brasileña, el pan, cuyo precio se había disparado en los últimos meses.
Rápida de reflejos, la Asociación Brasileña de las Industrias del Trigo había anunciado, un día después, que pediría al gobierno de ese país la suspensión de la Tarifa Externa Común del MERCOSUR, del 10 %, para la importación de más de tres millones de toneladas del cereal que sería comprado a Estados Unidos y Canadá.
Brasil importa al año cerca de siete millones de toneladas de trigo, que equivale al 70% de la demanda interna. En tanto, la Argentina exporta 15 millones de toneladas y sólo consume cinco millones de ellas. Es el mayor exportador mundial de este cereal.