Mercados globales

Argentina le vende tecnología de alimentos a Rusia y Ucrania

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Los fuertes retrasos en materia de producción que arrastran los países de Europa oriental abren la puerta a las empresas argentinas. Expertos locales relevan oportunidades.

La salida del régimen soviético en 1991 trajo a los dos países más grandes del mundo los desafíos del mercado. De tener una economía dirigida que les decía qué y cómo sembrar, los productores pasaron a tener que gestionar su negocio, sin demasiada fortuna.

La consecuencia fue que la producción de trigo por hectárea en Ucrania cayó a la mitad, y en Rusia el stock de cabezas de ganado se dividió por cuatro, pasando de 120 millones de cabezas de ganado en el ‘90 a menos de 30 millones en 2006, según explicó Ricardo Negri, del área de Economía de AACREA. La asociación de productores realizó un viaje de dos semanas a la región para conocer la cultura y entender sus necesidades.

Ucrania pasó de producir 30 millones de toneladas de trigo en 1990 a un promedio de menos de 20 millones, con caídas como la del año 2006, cuando el efecto climático llevó esa producción a 8 millones de toneladas, según explica Negri.

Sin embargo, hoy favorece a esos países su crecimiento y la posibilidad de viajar por el mundo para comprar tecnología y asesorarse. Y eso están haciendo. Juan Martín Rebolini, economista de Agropuerto, que desde hace cuatro años trabaja en ambos países, explica que "hay lugar para vender tecnología y conocimiento. Más lo primero que lo segundo".

Maquinarias al frente

La maquinaria argentina tiene oportunidades de venta en Rusia y Ucrania porque el tamaño de los campos es mucho mayor a las áreas que se manejan en Europa. Por eso, se requieren máquinas más grandes, que el viejo continente no puede proveer. "El mejor ingeniero inglés maneja 300 hectáreas mientras que en Rusia tenés que manejar 40.000", resume Negri.

La Argentina ya tiene ventas realizadas a estos países, pero los expertos las definen como incipientes. Con una tecnología que derrocha el 20% de las cosechas por mal manejo, especialmente en cosechadoras y silos, donde deben actualizarse.

Lo que falta en semillas

Ucrania es el segundo exportador mundial de aceite y semillas de girasol, segundo exportador de cebada, y séptimo exportador mundial de trigo. En este cultivo, Rusia también goza de buena producción, pero en el conjunto de sus cultivos, cubre tan solo la mitad de sus tierras aptas para trabajar, mientras que Ucrania usa el 85%.

Las razones son, primero, la salida del régimen, que en Rusia dejó el 50% de la tierra dividida entre agricultores que hoy sólo pueden abastecer el autoconsumo y que en Ucrania todavía no estabiliza la repartición. Segundo, el retraso tecnológico.

Según analiza Rebolini, hay espacio para la tecnología de semilleras argentinas. Estas empresas adaptan permanentemente las variedades a las distintas zonas del país, y podrían invertir en viajar y conocer, sobretodo, Ucrania. Allí, Rebolini ve posibilidades, mayormente, para trigo y girasol, pero también para soja y maíz. Sin embargo, Negri advierte que es necesario trabajar con un socio local, por la barrera del idioma y la burocracia que todavía rige estos Estados.

Fuente: Julieta Camandone - El Cronista Comercial

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