Sucede que el socio mayor del bloque cree que la Argentina, el principal proveedor del cereal a su enorme mercado interno, no tendrá suficiente cantidad como para satisfacer todas sus necesidades.
La eliminación del arancel, decidida por la Cámara de Comercio Exterior (Camex), un organismo interministerial, regirá hasta el 30 de junio o antes si se llega a un volumen de un millón de toneladas. Esa cuota equivale al 10% del consumo del cereal en Brasil.
"Sacando el arancel, el trigo argentino sigue siendo 80 dólares más barato que el de otros orígenes; lo que pasa es que se está acabando. En definitiva, esto ni va a dañar el mercado argentino ni va a mejorar el brasileño", dijo Santiago Cameron, presidente de la Asociación Argentina Pro Trigo (Aaprotrigo), entidad que agrupa a la cadena del cereal.
Esta decisión implica que la poderosa molinería de Brasil -principal impulsora de la eliminación del arancel- podrá importar trigo de cualquier país como si lo comprara en el Mercosur (o, mejor dicho, en la Argentina). En años anteriores para esta misma fecha, los exportadores argentinos habían asumido compromisos de embarque de hasta 5 millones de toneladas. Este año, en cambio, ésos apenas llegan a los 3 millones.
Y en un momento mundial de gran escasez de este grano, lo que no está claro es si los molinos brasileños conseguirán el cereal que buscan en los Estados Unidos o Canadá (otros potenciales proveedores). Aunque, en última instancia, eso dependerá del precio que estén dispuestos a pagar.
La eliminación del arancel fue comunicada a la cancillería argentina apenas unas horas antes de su publicación en el Boletín Oficial brasileño, aunque lo usual es que una decisión de estas características conlleve la consulta previa a los demás integrantes del bloque.
Sorpresa
Aunque semanas atrás, cuando el registro de exportaciones de trigo argentino permanecía cerrado, Brasil especuló con una medida de estas características, tras la reapertura -el 29 del mes pasado- había sido descartada por funcionarios y productores de nuestro país. De hecho, el mismo día del anuncio de la reapertura, la Camex había pospuesto la resolución que finalmente concretó ayer.
"Brasil evaluó que el trigo liberado por la Argentina es insuficiente. El motivo [de la baja del arancel]es para que no falte trigo en el mercado interno," dijeron a Reuters en la oficina de prensa de la Camex.
La Argentina reabrió las exportaciones por 2 millones de toneladas, que es lo que se especula queda luego de considerar lo ya vendido (7 millones ) y los requerimientos domésticos para la molinería, semilla y forraje (estimado en 7 millones de toneladas). Tal vez haya influido en la decisión brasileña el hecho de que, reabierto el registro de ventas al exterior, los exportadores prácticamente no registraron nuevas ventas.
"El problema que tiene Brasil es que no compró adecuadamente el trigo que necesitaba cuando la Argentina estaba abierta [cuando se registraron ventas por 7 millones de toneladas]. Se durmieron mientras nosotros vendíamos trigo barato. De todas formas, si se tiene en cuenta que estamos tratando de preservar el Mercosur, la medida es un disparate", sostuvo Cameron.
"Tomaron esta decisión para asegurarse el abastecimiento en caso de que la Argentina no pueda ofrecer todo lo que ellos necesitan. Y pareciera que un millón de toneladas no es un volumen tan importante. El año pasado, la molienda brasileña compró 700.000 toneladas con el arancel del 10 por ciento", explicó Fernando Urbani, agregado agrícola argentino en Brasil.
La molinería también presiona sobre la Camex para poner una sobretasa a la harina argentina si ésta acapara una porción del mercado brasileño superior al 10 por ciento. Las exportaciones de harina argentina al gigante sudamericano se duplicaron en sólo un año: pasaron de 300.000 toneladas en 2006 a 600.000 toneladas el año pasado, según la Asociación Brasileña de la Industria de Trigo (Abitrigo).
Fuente: La Nación